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En la Franja de Gaza, la tensión aumenta cuando está por vencer el plazo de la primera fase del acuerdo del cese al fuego, y los negociadores no han acordado una prórroga.
El 2 de marzo expira el plazo de la primera fase del acuerdo de seis semanas, tiempo en el que la organización Hamás e Israel negociarían la segunda fase, pero las esperanzas disminuyen, al acusarse las partes constantemente de violar el pacto.
Fuentes israelíes han referido a los medios que el primer ministro, Benjamin Netanyahu, podría escalar nuevamente el conflicto, luego de que el domingo pasado dijo que podría reanudar los ataques si Hamás no se desarmaba voluntariamente.
En tanto, el presidente estadounidense, Donald Trump, publicó un video en su red social, en el que, mediante inteligencia artificial, muestra cómo se podría ver la Franja de Gaza si se expulsa a los palestinos de sus hogares para reconstruir el lugar y convertirlo en un centro turístico.
Los gazatíes aseguran que no abandonarán su territorio, ni permitirán una segunda Nakba, que es la manera en que llaman al desplazamiento masivo que vivieron hace más de siete décadas en el contexto de la formación del estado de Israel.
“Desde 1948 han estado tratando de desplazar al pueblo palestino. El pueblo se aferra a su tierra y a su patria, porque ésta es la tierra de sus padres y abuelos, la tierra de los mensajes, y ésta es la tierra en la que se encuentra la Mezquita Al-Aqsa. Rechazamos cualquier operación o cualquier pensamiento de desplazamiento”, señaló Mohamed Badr, habitante de la Franja de Gaza.
Como parte del frágil acuerdo, esta noche la Hamás devolverá cuatro cuerpos de rehenes, a cambio de la liberación de personas palestinas recluidas en prisiones israelíes.