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Diferencias entre la vieja y la nueva SCJN

Los nuevos miembros de la SCJN no tendrán pensiones vitalicias y su periodo dentro del máximo tribunal de México será más corto. ¡Entérate!

Hablar de la nueva Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) y de la que concluyó sus funciones, es hablar del día y la noche. Te contamos las principales diferencias.

Economía, austeridad y transparencia, son las palabras que sintetizan la revolución en el máximo tribunal del país y en el Poder Judicial que entra en funciones a partir de este 1 de septiembre.

Cambios en el pleno de la SCJN

Desde el número de ministras y ministros del pleno, que pasó de 11 a 9 y son electos desde 2025 por voto popular, hasta la eliminación de pensiones millonarias disfrazadas de un eufemismo: haber de retiro.

A diferencia de los anteriores ministros y ministras, los nuevos integrantes de la Suprema Corte no recibirán pensiones vitalicias, es decir, de por vida, como sí las tienen garantizadas los que van de salida.

Monto de la pensión vitalicia por ministro y ministra que concluyó su mandato:

  • Jorge Mario Pardo Rebolledo, recibirá 285 mil pesos mensuales.
  • Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena, recibirá 252 mil 792 pesos mensuales
  • Igual Que Alberto Pérez Dayán, recibirá 252 mil 792 pesos mensuales.
  • Javier Laynez, recibirá 192 mil 806 pesos mensuales.
  • Norma Piña Hernández, la anterior ministra presidenta de la Corte, recibirá 192 mil 806 pesos mensuales.
  • Juan Luis Alcántara, recibirá 132 mil 790 pesos mensuales.
  • Margaría Ríos Farjat, recibirá 113 mil 786 pesos mes con mes.

Justicia en plazos más cortos

El periodo de funciones de las y los ministros también se reduce de 15 años a únicamente 12 años.

Por mandato constitucional y exigencia de las y los mexicanos, la justicia, ahora, tiene plazos más cortos. En un máximo de seis meses, contados a partir del conocimiento de un asunto, las autoridades competentes deberán dictar sentencia, de acuerdo con el artículo 17 de la reforma judicial.

De lo contrario deberán dar aviso inmediato al Tribunal de Disciplina Judicial y justificar las razones y la demora.

Otro cambio en el diseño estructural de la Corte es la desaparición de la primera y la segunda sala, que servían como herramientas del Pleno para desahogar temas de naturaleza penal, administrativa, laboral y civil. Ahora estas tareas recaerán en tribunales de circuito.

En el Poder Judicial, desaparece el Consejo de la Judicatura, que tenía la misión, entre otras tareas, de sancionar a los jueces y magistrados que incurrían en faltas administrativas, pero la realidad es que terminó por encubrir a los responsables y dotó de inmunidad a los juzgadores.

Esta labor recaerá en el nuevo Tribunal de Disciplina Judicial, que tiene el mandato de garantizar la integridad y la eficiencia del Poder Judicial.

Comienza una nueva era en la justicia de México.

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