Espectáculos

Bad Bunny convirtió el Super Bowl en una protesta latina

Bad Bunny convirtió el medio tiempo del Super Bowl en memoria boricua y orgullo latino frente al escenario más visto del mundo.

Bad Bunny puso a perrear el Super Bowl y lo transformó en algo más que un espectáculo: un homenaje a Puerto Rico –y a toda América Latina– y una denuncia cultural en el escenario más visto del planeta. Hubo baile, familia y fiesta, sí, pero también memoria e identidad.

De las pavas al perreo

El show abrió con una escena rural: personas trabajando la tierra con pavas, el sombrero jíbaro que simboliza arraigo y orgullo campesino. Desde ahí, el Levi’s Stadium se transformó en una postal caribeña:

La música mezcló reggaetón, salsa y ritmos tradicionales. Cuatros, güiros, palitos y cencerros acompañaron un setlist que fue de Tití Me Preguntó a El Apagón, pasando por Safaera, Nuevayol y Debí tirar más fotos. En los visuales apareció el sapo Concho, especie endémica en peligro de extinción y símbolo de resistencia boricua.

En el centro del escenario, “La Casita” reunió a Pedro Pascal, Karol G, Cardi B y Jessica Alba en un pari boricua que, por una canción, sonó en inglés.

Bad Bunny convirtió el medio tiempo del Super Bowl en memoria boricua y orgullo latino frente al escenario más visto del mundo.
FOTO: Especial.

El conejo y sus invitados

Lady Gaga sorprendió con una versión salsera de Die With a Smile. Ricky Martin, compatriota y aliado político, interpretó Lo que le pasó a Hawaii, una crítica frontal a la gentrificación y el desplazamiento en Puerto Rico, tema ligado a las protestas de 2019 contra el exgobernador Ricardo Rosselló.

Bad Bunny convirtió el medio tiempo del Super Bowl en memoria boricua y orgullo latino frente al escenario más visto del mundo.
FOTO: Especial.

Protestas dentro y fuera del show

La consigna también se vio fuera: activistas repartieron toallas con “ICE OUT” (fuera ICE) en las entradas. Ya en el escenario, Bad Bunny entregó su Grammy a Álbum del Año a un niño, un gesto que fue leído como un símbolo de las juventudes migrantes y eco del caso de Liam Conejo, niño ecuatoriano de cinco años detenido por ICE a inicios de año.

Durante Nuevayol, Bad Bunny interactuó con Toñita, figura histórica de la diáspora puertorriqueña, desde su Caribbean Social Club hogar comunitario por décadas.

Bad Bunny convirtió el medio tiempo del Super Bowl en memoria boricua y orgullo latino frente al escenario más visto del mundo.
FOTO: Especial.

God Bless… Latinoamérica

El cierre fue contundente: banderas de Centro y Norteamérica ondeando en el estadio, fuegos artificiales en blanco, rojo y azul –los colores de Puerto Rico– y un “God bless” que abrazó a todo el continente.

Sin discursos explícitos, Benito Martínez Ocasio dejó el mensaje claro. Incluso en el Super Bowl, el reguetón también puede ser memoria, denuncia y amor frente al odio.

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