Para prevenir el abuso sexual, así como para erradicar el embarazo infantil y las uniones tempranas forzadas, la Secretaría de las Mujeres y el Sistema Nacional de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes, SIPINNA, impulsan un programa de trabajo denominado “Cero niñas madres”.
Este se alinea con la Fase III de la Estrategia Nacional para la Prevención del Embarazo en Adolescentes, ENAPEA, y cuya meta para el año 2030 es eliminar la maternidad infantil y reducir el embarazo adolescente.
Este programa se enfoca en tres ejes: la prevención de la violencia sexual, la atención oportuna a las víctimas y la erradicación de matrimonios y uniones tempranas forzadas.
Implementación de la Ruta “NAME” y Atención Integral
Además, uno de los ejes centrales es la implementación de la ruta “NAME” a nivel nacional, que se activa cuando una niña o adolescente embarazada acude a un servicio de salud pública y permite que reciban atención integral, tengan acceso a la salud sexual y reproductiva, y cuenten con acompañamiento jurídico que evite la revictimización.
Y es que, el embarazo infantil es una de las formas más críticas de la violencia de género. Hasta 2024, según datos de la ONU, se estimó que más de ocho mil niñas de 10 a 14 años dieron a luz. Aunque la tasa de fecundidad adolescente disminuyó al pasar de 44.3 en 2017 a 26.3 en 2021 por cada mil.
El embarazo en menores de 15 años es un tema crítico dada la violencia detrás, como el abuso sexual infantil, perpetrado, en su mayoría, por familiares cercanos.
Así como la prevalencia de los matrimonios o uniones tempranas forzadas, prácticas sistemáticas en diversas regiones del país, que se disfrazan de tradiciones, pero son la expresión de la violencia contra niñas y adolescentes.