“Alejandro Vega, expediente 29 mil 374, presente y vivo para la lista de las 11 y media de la mañana”, así recuerda Alejandro Vega su paso por la prisión de alta seguridad de las Islas Marías.
La historia de Alejandro es un fiel reflejo de la historia de las Islas Marías.
“Llegué con la colonia, estuve ocho años, tres meses, 12 días en Islas Marías. Aquí en la Isla lo más difícil fue la transformación que se vivió, para mí en lo personal, porque yo aquí vivía con mi esposa, con mis hijos, iban a la escuela, cuando llega el complejo pues qué pasa, se convierte esto prácticamente en un Cefereso”, recordó el exreo.
Ahora que las islas son un centro turístico Alejandro volvió, ya no a purgar una condena: “hago artesanías, aquí las hago, aquí las elaboro, la gran mayoría, lo que es de madera”.
En 1905, la Isla María madre, la mayor de este archipiélago comenzó a operar como colonia penitenciaria.
Durante los 114 años que esta isla operó como colonia penal lo único que separaba a los presos de su libertad era el mar, los muros de agua como los llamó José Revueltas, uno de los más célebres presos de las Islas Marías.

En sus primeros años los presos hacían trabajos forzados
“Se crean dos trabajos: la salinera y la calera, trabajos muy extenuantes, justamente trabajar bajo el sol en condiciones inhumanas donde la sed, el hambre, falta de sueño empezaba a generar estragos sobre ellos”, comentó Jorge Mireles, guía de turistas en las Islas Marías.
En la década de 1960, las islas se convirtieron en una comunidad en donde los internos estaban en semilibertad e incluso, si tenían buen comportamiento, podían vivir aquí con sus familias.
En 2009 las Islas Marías se transformaron en complejo penitenciario y se creó un penal de máxima seguridad.
En 2019, por decreto presidencial, dejaron de ser prisión y en 2022 se convirtieron en un centro turístico.
Como también es reserva de la biosfera aquí se realizan actividades ecoturísticas como senderismo, un recorrido de 2.7 kilómetros hasta el Cristo, o nadar en una alberca natural.
“Está totalmente cercada para que puedan estar un poco más, convivir con la naturaleza, se sabe que hay una gran diversidad de fauna marina para que se lleven un poquito de esa experiencia”, comentó Beatriz Soleta de alianzas y convenios de Turística Integral Islas Marías.
Y el hospedaje no es en hoteles, es en donde habitaban los excolonos, fueron casas que se rehabilitaron y otras más se construyeron.
Para llegar aquí, lo más sencillo es hacerlo en los ferris que salen de San Blas, en Nayarit, o de Puerto Vallarta, Jalisco.
