En un mundo donde la calidad de las artesanías está amenazada por la producción masiva, Trine Ellitsgaard, diseñadora textil, apuesta por la singularidad en sus obras.
“Los textiles tradicionales se venden a los turistas, pero para vender más y hacerlos más rápido. Ya no usan hilado a mano, usan sintético”, afirmó Trine Ellitsgaard, tejedora.
Identidad y técnicas ancestrales en el arte textil
La tejedora, desde hace más de 20 años, reside en México, donde se casó con el pintor Francisco Toledo. Se mudó a Oaxaca, ahí recogió inspiración de artesanías locales y su influencia también viene de otros sitios que habitó, como su natal Dinamarca o la India.
“Realmente me siento más como un nómada que se mueve de un lugar a otro”, explicó Trine Ellitsgaard.
En la inauguración de su muestra, que marca la primera exposición temporal del recién inaugurado Museo Textil de los Pueblos Indígenas y Afromexicanos, Trine viste un huipil amarillo de Juchitán. Ella considera que las piezas creadas por personas oriundas son las que realmente aportan identidad.
“Creo que la gente que vive en un pueblo tradicional y hace su huipil tradicional, se siente más de este lugar”, informó Trine Ellitsgaard.
Su trabajo recupera técnicas ancestrales de tejido y bordado; la particularidad reside en materiales y diseños. La experimentación con recursos inusuales como el agave, pelo de caballo, oro o fibras de palma integran elementos de la vida cotidiana con un discurso artístico.
“El agave es reciclado de la producción de mezcal. Pero tampoco no salva el mundo”, finalizó Trine Ellitsgaard.