Ciencia

¿Cuáles han sido las pruebas para alcanzar el espacio en México?

La fiebre por el espacio parece estar regresando a México y cada vez son más los grupos de estudiantes que participan.

En la década de los cincuenta, la fiebre por la exploración del espacio permeó al mundo entero y México daba pasos importantes en materia cohetería experimental, en manos de un grupo de investigadores y estudiantes de física.

Aunque la lucha por la hegemonía del espacio era librada por las mayores potencias en esa época. Estados Unidos y la Unión Soviética, el entusiasmo de las y los jóvenes potosinos marcó un hito de logros para México. 

A principios de noviembre de 1957, sólo unos días después de que la URSS pusiera en orbita al Sputnik 1, primer satélite artificial, en un paraje semidesértico, a decenas de kilómetros de la capital de San Luis Potosí, alumnos y docentes realizaron el lanzamiento del primer cohete 100% mexicano: el Física 1. 

La prensa bautizó a los ejercicios de los potosinos como “cabo tuna”, y el mote fue bien recibido por la comunidad del Instituto de Física con lanzamientos se analizaba tanto el diseño como el combustible ideal para lograr una mayor altura con los cohetes y no sólo ponían a México con pie dentro de la carrera por conquistar el espacio; estos experimentos de cohetería se realizaron para contribuir a las investigaciones de radicación cósmica, de los edificios postosinos, Gustavo del Castillo y Candelario Pérez. 

Lamentablemente, la falta de apoyo obligó a los jóvenes a abandonar los costosos lanzamientos en 1972. Tuvieron que pasar cuatro décadas para que “Cabo Tuna” volviera a tener actividad, pues en 2016 el Instituto de Física de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí volvió a diseñar cohetes ligeros. 

Este es el lanzamiento del “Fenix 1.2” en 2020. En sólo segundos, este cohete logró superar los 20 kilómetros de altura, el objetivo es que un futuro incluso puedan llevar cargas útiles al espacio. 

 

Afortunadamente, la fiebre por el espacio parece estar regresando a México y cada vez son más los grupos de estudiantes que participan en el diseño, construcción y lanzamiento de cohetes ligeros.

Este es el Insurgente, del equipo de propulsión UNAM, formado hace apenas dos años con estudiantes de distintas disciplinas, desde las ciencias de la computación, y la ingeniería mecánica, hasta la química y la mecatrónica. 

En 2020, el equipo de la UNAM participó en el Latin American Space Challenge, que se celebró en Brasil, obteniendo el segundo lugar de la competencia, al llegar a los tres kilómetros de altura, con una pequeña carga útil.

Poco a poco, la oferta de carreras relacionadas con la exploración del cosmos crece en México, pues de acuerdo con el Consejo Mexicano de Educación Aeroespacial, son 29 las instituciones que actualmente cuentan con programas académicos relacionados con este sector. 

 

 

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