Lanzan recomendaciones para no alterar genética humana
Cuando se habla de edición de genes o ingeniería genética con frecuencia se piensa en eliminar problemas vinculados al cáncer o algún otro padecimiento, lo cual suena muy bien.
Pero ¿qué sucede cuando se piensa en características como la belleza o el tono de piel u otra característica étnica?, ¿Quién puede tomar una decisión así?.
En noviembre de 2018, el doctor He Jian-Kui, editó los genes de un par de embriones, intentando hacerlos inmunes al virus del VIH causante del SIDA. Esto no solo cambió cada una de las células de ambos bebés, sino a toda su posible descendencia. Alteró artificialmente el genoma de toda la humanidad. Debido a esto, un tribunal en China lo condenó a tres años de prisión en diciembre de 2019.
Luego de este caso, la Organización Mundial de la Salud (OMS) comenzó una serie de estudios y discusiones sobre el tema, que culminaron con la publicación, esta semana, de una serie de recomendaciones alrededor del uso de las tecnologías de edición de genes en humanos.
Destaca que no se puede alterar la línea germinal, es decir, los genes de células reproductivas, espermatozoides y óvulos, y de los tejidos que dan lugar a éstas. Sin embargo, la intervención en otros genes queda abierta.
Francis Collins, director de los institutos nacionales de salud de Estados unidos, declaró hace unos años que alterar los genes de embriones humanos es “una línea que no hay que cruzar”, sin embargo, la historia nos dice que, como ha ocurrido en otros casos, no parece que la línea vaya a ser respetada mucho tiempo.