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Los telares Uruapan desafían el paso del tiempo

Foto: Archivo

En el sótano de Miguel Treviño 100, en el Centro de Uruapan, Michoacán se escucha una sinfonía que surge de los golpes de telar y la grabadora que, dependiendo el horario, toca géneros más movidos o románticos.

Son ecos de los Telares Uruapan que en 1956 crearon Walter Illsley y Bundy Granich, entusiastas norteamericanos que tomaron el espacio con la idea de crear un centro de capacitación para los habitantes de la zona, al tiempo que mezclaban la tradición con los modernos diseños creados por amigos como Alexander Girard.

Entre conos, madejas de hilo y rollos de tela se encuentra “El niño”, tejedor que empezó a los 9 años y ahora, a sus 73, no pierde el toque.

“Una vida entera trabajando en esto’’, dijo Rafa “El Niño’’ tejedor.

Así lo cuenta mientras toma ceniza con la punta de los dedos para pegar hilo blanco y de color, técnica que nos explicó a su manera.

Esto se llama destillar o pegar la tela, nuevo rollo o pegar un nuevo rollo, ya nada más se adestilla y se tiene el nuevo rollo’’, dijo Rafa “El niño’’ tejedor.

Es un trabajo que necesita mucha sensibilidad para salvar una tela que podría perder las formas.

“Sin almidón, uno viene sin almidón, otro viene muy almidonado y así, uno lo va viendo, lo tocas y ya lo sientes’’, consideró Rafa “El niño’’ tejedor.

Encargada de rellenar y vaciar conos de hilo, nos encontramos a doña María Guadalupe, tejedora autodidacta, seducida por los colores que en el tiempo que lleva en la fábrica, se ha inundado la mirada y le preocupa que la tradición se acabe.

Las telas más que nada se están produciendo para que no se acabe la fábrica que queremos que produzca más’’, dijo la tejedora, doña María Guadalupe.

No queremos que se acabe, porque los colores avivan a uno, me da mucha tristeza saber que se está acabando, sí porque aquí es la vida de uno.

La preocupación de doña María Guadalupe radica en que la zona de los Lagos en Michoacán ha perdido el gusto de los más jóvenes por el oficio, así como la piratería de textiles ha abaratado un trabajo que, como vimos, requiere conocimiento y pasión.

Los Telares Uruapan se mantienen y seguirán al tiempo que se valore el trabajo de nuestros artesanos.

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