Cultura

Monasterio de ‘Suso’ en La Rioja considerado cuna de la lengua castellana

En este sitio, en el siglo XIII, un personaje significativo para la poesía en español llevó a cabo estudios, Gonzalo de Berceo.

En La Rioja, comunidad al norte de España, colindante con Navarra, Castilla y Aragón, se encuentra el Monasterio de ‘Suso’, palabra que en latín significa arriba y que se refiere a la ubicación de este vestigio de la orden de los benedictinos, edificado en la cúspide de un cerro, en medio de vegetación boscosa de verdor robusto.

Ana Contreras, guía de la localidad, menciona que el Monasterio es considerado cuna del castellano porque ahí aparecen las primeras palabras escritas en ese idioma al final del siglo X.

Un códice menciona algunas aclaraciones respecto del castellano, mismas que están dirigidas a los monjes que tenían dificultades para entender los códices en un latín muy culto.

En La Rioja está expuesta la reproducción del códice, con alrededor de 70 glosas en latín, romance castellano e incluso en euskera.

“La del romance español más importante es el final del sermón de San Agustín y realmente donde podemos ver la evolución de latín a la lengua castellana, romance castellano”, señaló Ana Contreras, guía local.

Foto: Vinoscopia.

En este sitio, en el siglo XIII, un personaje significativo para la poesía en español llevó a cabo estudios, Gonzalo de Berceo.

“Es cuando nos deja sus obras más importantes, primer poeta conocido de la lengua castellana escribe en el Monasterio de Suso”, detalló Ana Contreras, guía local.

Elementos históricos que la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) tomó en cuenta para catalogar en 1997 a este lugar como patrimonio cultural de la humanidad.

La Rioja, además de contar con el Monasterio de ‘Suso‘, posee el Monasterio de Yuso, palabra en latín que significa abajo y refiere a la edificación monumental del siglo XVI, que, sobre un área de siete mil metros cuadrados, está dedicada a San Millán, patrono del lugar.

“El que era un pastor de ovejas, en el cual tuvo un sueño en el que se le aparece un ángel que le dice que en vez de conducir ovejas tiene que conducir humanos, y se convierte en ermitaño”, explicó Leticia Rías, guía local.

El altar principal muestra la figura de este santo en un retablo que da al este, orientación confirmada por la arquitectura del edificio, que en cada equinoccio filtra el rayo del sol por una ventana circular hasta proyectar una elipse perfecta sobre el piso.

“Hay que tener en cuenta el momento en que realizaron el conocimiento que tenían que tener. Simplemente era eso, confirmar que el altar estaba orientado hacia el éste”, dijo Leticia Rías, guía local.

En la sacristía de esta iglesia sorprende una serie de pinturas que datan de hace tres siglos; se mantienen intactas, sin requerir a la fecha restauración alguna, un recurso deseable aun en la actualidad para la óptima conservación de muchos muros, desde hace siglos significó la solución perfecta para regular la temperatura y combatir la humedad, el piso de alabastro.

Otra característica de este sitio es que conserva en perfecto estado una de las cuatro colecciones completas de cantorales gregorianos en España, las otras tres están en el Palacio  Real, en el Escorial y en Extremadura.

“Libros de canto gregoriano que utilizaban para cantar en el coro, solo tenían un ejemplar para todos, por eso el tamaño de la letra para que todos los monjes pudieran ver la partitura, con un solo libro podían cantar todos los monjes a la vez”, mencionó Leticia Rías, guía local.

Libros gigantescos de piel de vaca y toro que guardan con nitidez y en silencio la musicalidad de las voces que durante mucho tiempo resonaron en el Monasterio de ‘Suso’.

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