Cultura

Rinden homenaje póstumo a Elsa Aguirre

Representantes del IMCINE coincidieron en que Elsa Aguirre trascendió como uno de los rostros más emblemáticos del cine mexicano.

La Secretaría de Cultura, en coordinación con la Cineteca Nacional y el Instituto Mexicano de Cinematografía (IMCINE), rindió un homenaje póstumo a la primera actriz Elsa Aguirre, una de las máximas figuras del Cine de Oro mexicano, tras su fallecimiento a los 95 años.

La directora de la Cineteca Nacional, Marina Stavenhagen, destacó que la actriz dejó una huella permanente en la cinematografía nacional gracias a su talento, elegancia y carisma, cualidades que la consolidaron como una de las intérpretes más representativas de su generación.

Asimismo, representantes del IMCINE coincidieron en que Elsa Aguirre trascendió como uno de los rostros más emblemáticos del cine mexicano.

Proyecciones especiales

Como parte del homenaje se proyectó la película “Cuatro noches contigo”, dirigida por Raúl de Anda y protagonizada por Elsa Aguirre, Luis Aguilar y Domingo Soler. 

Las y los especialistas destacaron que Aguirre construyó una carrera que fue mucho más allá de su belleza, demostrando su versatilidad en películas como “El sexo fuerte” (1946), “Los viejos somos así” (1948), “Lluvia roja” (1950) y “Cómo enfriar a tu marido” (1970), títulos que consolidaron su legado en la historia del cine mexicano.

Además, la historiadora Elisa Lozano y el investigador Francisco Peredo encabezaron un conversatorio en el que repasaron la vida y obra de la actriz.

De igual manera, Francisco Peredo destacó que, durante muchos años, el talento de Elsa Aguirre quedó opacado por una industria cinematográfica que privilegió su belleza física.

A través de portadas y titulares de la época, explicó cómo los medios solían compararla con figuras como Dolores del Río, María Félix y Silvia Pinal, dejando en segundo plano su capacidad interpretativa.

“La suya en todo caso puede ser vista como una historia peculiar, quizá fue la historia de un hermoso ser humano cuya belleza fue también un ‘sino’, artísticamente hablando. Un ser humano que con el tiempo demostró a todas y todos que más allá de su belleza física y de su talento, tardíamente descubierto y valorado, se construyó a sí misma como un ser también de una enorme belleza interior”, concluyó Peredo.

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