Cultura

¿Tendría que ser el español el idioma nacional de México?

El español es la segunda lengua materna del mundo por número de hablantes, tras el chino mandarín. Se trata de una lengua universal que se usa en cuatro continentes y en al menos 22 países del planeta. El 90% de los hablantes del español reside en América, y México es el número uno, a nivel mundial. Esto lo hace el país dominante en la lengua española.

Pese a dicha estadística, el idioma español no se ha asumido como lengua oficial en nuestro país.

No existe un fundamento en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos que le dé el carácter de lengua oficial. Y aunque se han presentado diversas iniciativas, en la Cámara de Diputados, ya desde décadas atrás, no se ha podido consolidar, pese a la justificación de que ya existe una ley secundaria (Ley General de Derechos Lingüísticos de los Pueblos Indígenas), publicada en el Diario Oficial de la Federación el jueves 13 de marzo de 2003. Esta legislación reconoce que las lenguas indígenas, más allá de representar la riqueza cultural y la identidad nacional, reflejan una cultura exclusiva y compleja que se manifiestan la menara en la que un grupo de hablantes ha resuelto sus problemas.

Además, la controversia no es exclusiva de México. En América Latina, apenas Colombia, Costa Rica, Cuba, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú y Venezuela, han reconocido al español, o castellano, como lengua oficial.

En nuestro caso, al momento se establece que México tiene como idioma oficial el español y 68 lenguas nativas, divididas en 11 familias lingüísticas con 364 variantes lingüísticas, de las cuales el 50% están por desaparecer.

Pese a los argumentos que se han presentado en las diferentes legislaturas dentro de la Cámara de Diputados, la iniciativa no ha prosperado. Incluso anteponiendo el respaldo del lingüista mexicano, José G. Moreno de Alba: el idioma español llegó a México durante el descubrimiento de América y la colonización por los españoles, quienes extendieron su lengua a gran parte del Nuevo Mundo y le dieron una expansión superior a la de cualquier otra lengua neolatina. Y aunque en un principio se pretendió enseñar a los indios el latín, al igual que el español, un consejero del virrey se opuso a que el latín se enseñara, para evitar que se negaran a ser sumisos.

Para 1586, llegaron los jesuitas al Nuevo Mundo, creando un método para relacionarse con los indígenas. De esta manera aprendieron sus lenguas. Ya en 1686, Carlos II presentó un decreto para establecer el español como idioma del imperio colonial, la fórmula esencial para enseñar la doctrina cristiana los sacristanes. En este sentido, el español fue dominando, incluso para ocupar “puestos de dignidad local” en el gobierno de la Nueva España.

Con base en este proceso histórico, en 2013 se argumentó que el español tendría que volverse, constitucionalmente, el idioma nacional de México. Para ello, se citó al pensador mexicano José Vasconcelos: “el lenguaje no es un fin, sino un instrumento que llega a ser inservible si de él se aparta el espíritu.

El fin del idioma es revelar el contenido invisible de la experiencia. La fidelidad al idioma es condición de la soberanía nacional, más que la patria, es el idioma para una casta. Hay pueblos que habiendo perdido su territorio en el apego a su lengua, encontraron el secreto de la resistencia que les permitió triunfar en las circunstancias más adversas”.

A la fecha, la discusión continúa y México sigue con el español, y sus 68 lenguas indígenas, como oficiales.

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