La académica del Instituto Antropología y Cognición Evolutiva de la Universidad de Oxford, Martha Newson explicó que en las barras de fútbol existe una identidad de grupo a la que se le denomina “fusión de identidades”. Un término empleado por William Swann de la Universidad de Texas, que implica que los logros y agresiones al grupo se consideran personales.
Newson detalló que hay un origen evolutivo en esta conducta, esto significa que es un comportamiento que mejoraría a las oportunidades de tener descendencia. La violencia, reiteró, relacionada con el fútbol es un problema persistente y global, con miles de lesionados al año y destrucción.
Cabe recordar que desde los años setenta, la violencia en este deporte se atribuyó a un desajuste sociales, que estaba asociado a la masculinidad, así lo aseguró el académico de la Universidad de Victoria en Australia, Ramón Spaaij así como los estudios de Erick Dunnig, profesor de la Universidad de Leicester.
Para las y los especialistas el “vandalismo” en general es resultado de la evolución, ya que las personas formaban grupos para sobrevivir, pero esto sucede en el fútbol bajo algunas características, como que los jugadores tienen estar conectados con un particular territorio, usar uniformes de grupo distintivos, ganar botín después de juego (riqueza material, estatus, y parejas sexuales).
Las barras, dijeron entonces se sienten parte de sus equipos y obtienen de manera indirecta todas las cuestiones mencionadas. En su opinión para evitar la violencia en este deporte es disolver las barras.