Renuevan La Minerva rumbo al Mundial: entre flores, millones y reclamos ciudadanos
La renovación de La Minerva costó 70 millones de pesos. Habitantes cuestionan prioridades frente a carencias sociales en Guadalajara.
Donde antes se plantaban agaves, hoy, al pie de La Minerva, manos campesinas embellecen los jardines que la rodean con azaleas, bengalas, gudelias o romero, mismas que se desyerban bajo el sol.
Esas obras, que buscan dejar presentable la glorieta, símbolo de Guadalajara rumbo al Mundial de Fútbol, implicaron un desembolso de 70 millones de pesos. Para algunas personas es un exceso.
“Yo considero que (la glorieta) sí ha cambiado, no lo suficiente y no lo invertido, pero, pues algo, pero sí, se me hace demasiada inversión”, cuenta Karmina, habitante de la ciudad.
El gobierno de Jalisco invertirá también 9 mil millones de pesos en 2026 para obras de infraestructura en el metro y para conectar vialidades.
Los campesinos que embellecen La Minerva reciben 500 pesos por día. Muy buenos, sí, pero a mitad de febrero termina el proyecto y deberán buscar otros jardines.

La Minerva: entre flores y carencias
Carmen se recupera de una fractura y con la otra mano sujeta fuerte a su hijo en una glorieta de tráfico intenso. Ella considera que hay otras prioridades.
“Hace poquito, yo tuve que estar en el Hospital Civil, tienen una demanda muy grande, hay mucha necesidad y yo creo que les falta recursos porque la atención es muy buena, pero no se dan abasto para tantas personas”, comenta Carmen Sánchez.
En ese ecosistema también conviven personas migrantes de otros estados como Chiapas, que hacen malabares para conseguir al menos 200 pesos diarios.
Guadalajara acogerá cuatro partidos del Mundial y espera la llegada de 2 millones de turistas; lástima, dicen algunos habitantes, que los beneficios no son parejos.
“Hay muchas colonias que necesitan agua, luz, drenaje, calles, arregladas, y ahí es donde deberían de invertir el dinero, no aquí. Colonias donde no llega el Mundial, no tienen beneficio por el Mundial, así de sencillo”, dice Luis Negrete, habitante de Guadalajara.
