El histórico Estadio Azteca está a un día de reabrir sus puertas tras casi dos años de remodelación con un duelo de alto nivel: México frente a Portugal.
Este partido no sólo marca el regreso del coloso de Santa Úrsula, también revive una rivalidad poco frecuente, pero complicada para el tricolor.

Una rivalidad con historia en el Estadio Azteca
A lo largo de la historia, mexicanos y portugueses se han enfrentado en cinco ocasiones, con saldo en contra para México de tres derrotas y 2 empates, desde aquel 0-0 en 1969 en Lisboa.
Pasando por el tropiezo 2-1 en el Mundial de 2006, hasta los duelos de Copa Confederaciones en 2017, Portugal ha sabido imponerse en momentos clave.

Por eso, este encuentro representa una oportunidad ideal para que México en casa y en su fiesta consiga su primer triunfo ante los lusitanos.
Pero los reflectores no solo estarán en la cancha, sino también en las tribunas y sus alrededores, porque se conocerá la nueva cara del Azteca, que se está alistando para su tercer Mundial.

La nueva cara del coloso
Desde su inauguración el 29 de mayo de 1966, este emblemático inmueble ha sido modificado en al menos cuatro ocasiones. La más reciente y profunda fue en mayo de 2024.
Entre los principales cambios destacan la instalación de césped híbrido, la reubicación de los vestidores, nuevas butacas, zonas VIP y de Hospitality, iluminación led de última generación, pantallas 4k y una fachada renovada.
El sábado, a partir de las 4 de la tarde el estadio abrirá sus puertas al público. En punto de las 7 de la noche veremos rodar de nuevo el esférico.