Economía

Desempleo persiste en población joven de México

Otras cuestiones que impactan es la discriminación que perciben las juventudes por falta de experiencia laboral.

La emergencia sanitaria por COVID-19 ha dejado estragos en los empleos y los jóvenes no se han visto ajenos a estos impactos negativos. Es una de las poblaciones más afectadas por el desempleo.

De acuerdo a la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), hasta mayo de este año la tasa de desempleo alcanzó a 6.5% de jóvenes, mientras que en abril fue de 6.2% y representó más del doble de la tasa de desempleo entre las personas mayores de 25 años (2.8%).

Frente a ese panorama, según la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) durante el primer trimestre de este año, registró que hay 2 millones de personas que están desocupadas en el país.

El desempleo disminuyó en el grupo poblacional de 15 a 24 años; hasta abril de 2021, 38.2% de jóvenes estaban desocupados y en 2022, fue 31.8%, de acuerdo a INEGI.

Las proyecciones de ONU y OIT dicen que a nivel mundial el número de jóvenes desempleados bajará 2 millones en este año, frente a 2021, aunque se contabilizarán seis millones más de jóvenes desempleados. Cifra que rebasa lo que había antes de la pandemia. El año pasado se registró que había 75 millones de jóvenes en el mundo que estaban desempleados.

Otras dificultades para jóvenes en la inserción laboral: ser jóvenes

Ahora bien, la tasa de desempleo en jóvenes está ligada también a las propias dificultades que enfrenta esta población por múltiples cuestiones.

Según CONEVAL, en su informe sobre el derecho al trabajo, las causas principales que limitan la inserción laboral de jóvenes se da por tres factores: la preparación insuficiente (36.5 %),  apariencia (32.7 %) e inexperiencia (30.7%).

Ana Healtey (Coneval), en su artículo sobre “Jóvenes y desigualdad en México: ¿el derecho de piso de una sociedad adultocéntrica?”, enfatiza que el problema de la preparación insuficiente se debe a muchas cuestiones, sin embargo, una de ellas es que la estructura del mercado laboral produce que jóvenes compitan entre ellos más que con los adultos. El resultado de ello es que la apuesta por la educación, que se supone brinda herramientas para enfrentar el mundo laboral, no logra resolver la inserción laboral de la población joven. Además, en ese panorama también juegan los bajos salarios y la falta de seguridad social.

La segunda cuestión tiene que ver con las diversas discriminaciones que atraviesan a esta población, principalmente por color de piel, ingreso económico, por motivos de género o discapacidad.

Hasta 2017, de acuerdo a un informe del Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred), poco más de 3 de cada diez (31.9%) jóvenes refirieron haber sido discriminados por su edad al menos una vez durante los últimos cinco años, y los  principales ámbitos de exclusión fueron la calle, el transporte público, así como el trabajo o la escuela.

Conapred detalló que la mayor parte de expediente por presuntos actos de discriminación, entre 2012 y 2018, estuvieron relacionados con personas jóvenes y la mayor parte de los casos se dieron en el ámbito educativo o en el laboral, y respondieron sobre todo a motivos como la apariencia física y la discapacidad. Entre los derechos vulnerados, el más frecuente fue el trato digno (68%), seguido por la educación (60%) y la igualdad de oportunidades (30%).

Otra discriminación es por el hecho mismo de ser jóvenes, “afecta a los jóvenes por el simple hecho de aparentarlo”, subraya Healtey.

Con respecto a la inexperiencia, de acuerdo a la especialista, es uno de los problemas que preocupan dado el impacto: los empleadores suelen valorar más la experiencia frente a la capacitación educativa, lo que encamina al subempleo.

“Si las acreditaciones académicas obtenidas no les permiten una inserción acorde a su nivel educativo, tampoco tendrán el recurso de la experiencia para competir con otros candidatos, de manera que se encontrarán en una posición peor que si no hubieran estudiado”, enfatiza la investigadora.

Estos escenarios se van complejizando conforme los atraviesan otras discriminaciones, que  contribuyen que jóvenes se mantenga en pobreza o no puedan ascender socialmente. Además prevalece la incertidumbre y escenarios de baja inserción laboral, bajos sueldos y falta de seguridad social.

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