Economía

Empresas coaching, la puerta falsa del éxito neoliberal

En el 2019, se publicó el escándalo por el caso de NXIVM, la secta estadounidense que se anunciaba como una organización de marketing multinivel, la cual ofrecía cursos y seminarios para el desarrollo profesional y personal. Era una organización que otorgaba cursos de coaching piramidal y que detrás enmascaraba casos de tráfico sexual, extorsión y culto a Keith Raniere, su fundador. En el caso de México se develó la existencia de uno de los brazos de NXIVM: Executive Success Program (ESP), establecido desde el 2002 y dirigido por Emiliano Salinas, hijo del expresidente Carlos Salinas de Gortari (1988-1994).

 

Personajes de la clase política y empresarial como Javier Jilieta, Alejandra González Anaya, Ana Cristina Fox, Cecilia Salinas, Federico de la Madrid y Rosa Laura Junco, hija del fundador del Diario Reforma, fueron algunos de los nombres que sobresalieron en dicho escándalo.

Sin embargo, en años pasados, ya habían existido algunas denuncias sobre la actuación de este tipo de centros de couching en el país, por el ejemplo, el 2015, el psicólogo Héctor Cerezo denunció la dinámica sectaria del coaching.

 

Así también los centros religiosos de corte evangélico, que han ido en auge en el país, cuya creencia se basa en la teología de la prosperidad que sostiene que el éxito financiero y bienestar físico son voluntad de Dios, por lo que el discurso positivo y las donaciones religiosas aumentarán la riqueza individual.

 

Todos estos centros couching funcionan bajo un proceso guiado por un orientador (coach) y un individuo (coachee), que se comprometen para alcanzar objetivos y lo hacen a través de planes de acción; suele pensarse que operan bajo procedimientos profesionales para llevar a las personas a Dios o al éxito económico.

Once Noticias conversó con Uriel Terán, filósofo (UNAM), antropólogo (UAM) y doctorante (Universidad de San Martin, Argentina), sobre la investigación que realizó sobre los centros coaching y sobre cómo han funcionado en el país: como puerta falsa al éxito neoliberal.

 

Hay que tener cuidado con diferenciarlo de una terapia psicológica, para tratar algún problema relacionado a la salud mental. La principal diferencia es que no cuentan con las credenciales para ejercer de manera profesional la terapia psicológica. Generalmente son personas que vienen de otras áreas como administración o personas que sólo tomaron cursos”, afirmó Uriel Terán.

 

 

La genealogía del coaching en México

 

Al rastrear los orígenes del coaching, Uriel Terán dijo que nacen en Estados Unidos y Europa en los años sesenta y setenta del siglo pasado.

En EUA nace por John-Roger, con sus seminarios Insight y con la creación del MSIA (Movimiento del Sendero Interno del Alma) y por Werner Erhard con la creación del “EST” (Erhard Seminar Training). En cada región se ha desarrollado una corriente distinta; sin embargo, sobresale que “el coaching es una mezcla de teoría organizacional que se alimenta de la psicología humanista y de libros de autoayuda, principalmente,” dijo el especialista.

 

En México, llegaron a través de discursos de iglesias evangélicas, “aunque la narrativa oficial de cómo entró a México, se reconoce que fue en el 2000. Se menciona a Gabriel Nossovitch, como pionero. Él venía huyendo de Chile y Argentina, ya que había sido demandado por estos centros de coaching coercitivos. Posteriormente, ya en el país, estos centros fueron apoyados por la clase política, por el grupo Fox, que apoyaron a la producción de estos centros y se situaron en las principales ciudades del país: Guadalajara, Monterrey y Ciudad de México. Después migraron a otras ciudades, como Tijuana y otras ciudades fronterizas”, comenta Uriel Terán.

 

El especialista señala que la clase política, principalmente, se ha mantenido cercana a este fenómeno, y sobretodo hijos de ex presidentes, como el caso de Emiliano Salinas.

 

Compartió que su expansión en el país se hizo de dos formas: como centros de retiro con rituales de paso, para hacer tu entrenamiento y volver con éxito y así capitalizarte mejor.

 

Estos espacios tienen condiciones materiales específicas para manipular a las personas. […] Hay otros como mentorías, talleres y cursos o espacios coworking, con un corte empresarial. [Sin embargo] el discurso sigue siendo el mismo se alimentan de la autoayuda, de bestsellers que se venden en librerías comerciales y la teoría organizacional. En ambos sobresale el liderazgo neoliberal”, dijo Uriel Terán.

 

 

Lo que conlleva a la gente, de cualquier estrato social, a pagar por estos cursos o retiros se basa en la falsa creencia de lo que es el éxito y la felicidad que hemos construido de manera social.

 

El especialista compartió a Once Noticias que:

El couch encarna la figura de los valores de la subjetividad neoliberal y masculinidad hegemónica. Sí hay mujeres, pero son menos. […] Lo preocupante es que estos centros, retiros o iglesias no tienen las credenciales, no dan seguimientos médicos o psicológicos, en caso de que las personas lo requieran, sino que se basan en la narrativa de la meritocracia y la buena actitud como camino al éxito”.

 

El filósofo dijo que “el éxito profesional es la única noción que abarca el éxito en sí, el poder adquisitivo basado en la imagen y la representación. Estos centros aparentan que todos somos iguales ante el mercado y que cualquiera puede ser un gran empresario o empresaria. Son las imágenes que se han construido sobre la felicidad y los medios de comunicación han jugado un papel fundamental para abonar a tal falsedad. Deberíamos diversificar las imágenes del éxito y la felicidad.”

 

Uriel Terán considera que estos discursos invisibilizan y legitiman las desigualdades sociales, ya que simulan que la competencia laboral, profesional o académica es igualitaria.

 

 

En México, hasta el 2018, sólo el 21.9%, es decir, 27.4 millones de personas pertenecen a población no pobre y no vulnerable, frente al 41.9%, es decir, 52.4 millones de personas que están en situación de pobreza, según datos del Coneval. Frente a estas escandalosas cifras, se suma el abuso de estos centros que llegan a cobrar hasta miles de pesos por sus cursos, “en Tijuana, hay cursos en los que las personas pagan hasta 12 mil o 15 mil pesos por un fin de semana de curso de coaching”, comentó Terán.

 

En el 2019, el Senado de la República, a través de Ulises García Soto (MORENA) propuso legislar para investigar las irregularidades de las empresas couching. Uriel Terán, pese a esto, menciona que son importantes y necesarias estas iniciativas, aunque es pesimista ante el panorama y el contexto actual, al respecto dijo que “los discursos se han diversificado, así como los medios y los dispositivos, ahora ya están en redes sociales o existen apps que miden tus propias metas. Ya no se necesita tener espacios acondicionados para manipular a las personas, porque vivimos en un contexto que nos alimenta de que el éxito es funcional”, concluyó.

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