La presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde, inició una gira de “escucha” pública, involucrando por primera vez a la sociedad civil en un intento de reajustar la estrategia del organismo que dirige y hacerlo más sensible a los desafíos sociales.
- En la primera revisión de su estrategia en 17 años, el BCE está buscando redefinir su objetivo de inflación.
También estudiará lo que puede hacer para luchar contra el cambio climático, fomentar la inclusión, llegar a la sociedad civil y empoderar a las mujeres.
El compromiso contrasta con las tradiciones de una institución profundamente tecnocrática, que ha centrado sus esfuerzos principalmente en los bancos y los mercados financieros, dedicando relativamente poco tiempo a llegar a la gente común.
El euro es la moneda común de todos los ciudadanos de la Eurozona, es su bien común, y nosotros somos los custodios de ese bien. El BCE al servicio de los ciudadanos europeos”, dijo Christine Lagarde.
Comprando billones de euros de deuda, el BCE espera impulsar la economía de la zona euro recortando los costes de los préstamos en general, una estrategia que, según algunos críticos, tarda demasiado en llegar a los más vulnerables.
Varias ONG también criticaron al BCE por limitarse a hablar de la lucha contra el cambio climático, mientras que sus compras sobredimensionadas de bonos benefician en realidad a algunos de los mayores contaminadores del continente.
El BCE adquiere bonos según un principio de neutralidad de mercado.
Pero los mercados no están fijando precios para el riesgo climático y sobreasignan capital a los mayores emisores, por lo que la neutralidad en realidad beneficia a los contaminadores, argumentaron algunos de los participante al evento.