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Afganistán comienza tareas de rescate tras sismo que dejó al menos mil muertos

AFP

Los socorristas intentaban este jueves auxiliar a las víctimas del terremoto que dejó al menos mil muertos en el sureste de Afganistán, en condiciones adversas por la falta de recursos, el terreno montañoso y las fuertes lluvias.

El sismo de magnitud 6.1 ocurrió en la madrugada del miércoles en una región rural pobre y de difícil acceso, fronteriza con Pakistán.

Las consecuencias del terremoto son un desafío para los talibanes, en el poder desde mediados de agosto pasado, en un país que ya sufre una profunda crisis económica y humanitaria.

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Se trata del sismo más mortífero en Afganistán en más de dos décadas. Al menos mil personas murieron y mil 500 resultaron heridas solo en la provincia de Paktika, la más afectada.

Las autoridades temen que el número de víctimas aumente aún más porque muchas personas siguen atrapadas bajo los escombros de sus casas derrumbadas.

“Es muy difícil obtener información desde el terreno debido a la mala red” telefónica, declaró el jueves a la Mohammad Amin Huzaifa, jefe del departamento de información y cultura de Paktika.

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También explicó que el acceso es difícil ya que “la zona se vio afectada anoche por inundaciones provocadas por fuertes lluvias”, que también provocaron desprendimientos de tierra que ralentizan las labores de rescate y dañaron las líneas telefónicas y eléctricas.

El Gobierno talibán movilizó al ejército pese a que cuenta con recursos financieros muy limitados tras la congelación de miles de millones de activos en el extranjero y el brusco cese de la ayuda internacional occidental, que apoyó al país durante 20 años.

Afganistán solo dispone de un número muy limitado de helicópteros y aviones. La Organización de las Naciones Unidas (ONU) dijo que al menos dos mil casas habían sido destruidas -cada una con una media de siete u ocho habitantes- y señaló la falta de equipos para retirar escombros.

Un vídeo muestra a un grupo de hombres limpiando los escombros de una casa derrumbada con sus propias manos para sacar un cuerpo.

Ante esto, el Gobierno talibán, no reconocido internacionalmente, pidió ayuda a la comunidad internacional y a las organizaciones humanitarias.

Pero la ayuda es difícil de movilizar y las ONGs y las agencias de la ONU están menos presentes que antes en el país desde que los talibanes volvieron al poder.

No obstante, el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, aseguró que la ONU estaba “plenamente movilizada” para ayudar a Afganistán, con el próximo despliegue de primeros auxilios y el envío de medicamentos y alimentos.

Por su parte, la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA) dijo que la prioridad para la población es refugiarse de las lluvias y del clima inusualmente frío en esta época del año.

Los talibanes anunciaron este jueves que habían recibido dos aviones cargados de ayuda de Irán y de Qatar. También han llegado a Paktika ocho camiones cargados de alimentos y suministros de ayuda procedentes del vecino Pakistán.

“Nuestro país es pobre y tiene pocos recursos. Se trata de una crisis humanitaria. Es como un tsunami”, declaró Mohammad Yahya Wiar, director del hospital de Sharan, la capital de Paktika.

Varias decenas de supervivientes fueron trasladados al hospital, entre ellos, Bibi Hawa, una mujer de 55 años del distrito de Gayan, uno de los más afectados, que perdió a 15 miembros de su familia.

Murieron siete que estaban en una habitación, cinco en otra y tres en otra. Ahora estoy sola, no tengo a nadie”, dijo desde su cama, con el rostro lleno de lágrimas.

AFP

Afganistán sufre con frecuencia sismos, sobre todo en la cordillera del Hindu Kush, situada en la unión de las placas tectónicas euroasiática e india.

El sismo más mortífero de la historia reciente de Afganistán (cinco mil muertos) se produjo en mayo de 1998 en las provincias nororientales de Takhar y Badakhshan.

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