Hospitales destruidos o abarrotados de personas con heridas de metralla, hemorragias graves y confusión generalizada. Así se vive la situación en la capital de Líbano, Beirut, tras los bombardeos israelíes.
El gobierno del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ordenó el uso de más de 100 bombas sobre 100 objetivos en tan sólo 10 minutos.
El ataque dejó al menos 250 personas muertas y más de mil heridas, incluyendo ocho fallecimientos tras impactos en hospitales de Beirut.

Sistema sanitario al límite
Tras los bombardeos iniciales, también se atacaron centros médicos donde la población buscaba atención o a sus familiares. Esto ha llevado al sistema sanitario a una situación “caótica”, según Médicos Sin Fronteras.
El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, reivindicó los ataques y afirmó que 200 de las víctimas eran “terroristas”.
🚨 BREAKING: Israel backs Trump’s 2-week pause on Iran strikes, but makes it clear Lebanon is NOT included.
— Parallax Syndicate (@ParallaxSyn) April 8, 2026
Support is conditional on Iran reopening the Strait of Hormuz and halting attacks across the region.
Ceasefire… but not everywhere. Tensions still very much alive.… https://t.co/XG8SjEaXoT pic.twitter.com/Y7HxAD95QT
Bombardeos en Líbano: sorpresa, miedo y desplazamiento
Sin alertas previas, la población registró en tiempo real los bombardeos, captando escenas de sorpresa y miedo. Aunque la mayoría de los ataques se concentraron en Beirut, otras regiones del país también fueron alcanzadas.
Autoridades libanesas estiman que unas mil personas han muerto desde el inicio de la ofensiva hace un mes. Además, alrededor de 200 mil libaneses han cruzado hacia Siria, de acuerdo con la agencia de la ONU para los refugiados.
Quienes permanecen en el país realizan labores de remoción de escombros, intentando recuperar lo poco que les queda.