El Gobierno brasileño del presidente Jair Bolsonaro propone el presupuesto más pequeño para la protección ambiental en al menos 13 años a pesar de la enorme destrucción de la selva amazónica del país, según datos de la organización sin fines de lucro Contas Abertas.
La deforestación en la parte de Brasil de la selva tropical más grande del mundo alcanzó un máximo de 12 años en 2020, según datos del Gobierno.
Desde que asumió el cargo en 2019, Bolsonaro ha agotado los fondos de las agencias ambientales y ha designado a funcionarios que promueven tácticas más suaves contra la tala ilegal y otros delitos.
La elección del presidente estadounidense Joe Biden podría generar presión sobre Brasil por su historial medioambiental. Biden dijo durante su campaña que el mundo debería ofrecer dinero a Brasil para preservar la Amazonía y amenazó con consecuencias económicas no especificadas si no lo hace.
Hay mucha presión sobre Brasil debido a su tratamiento del medio ambiente”, dijo Gil Castello Branco, director ejecutivo de Contas Abertas, una organización brasileña sin fines de lucro que monitorea los gastos del gobierno.
“No tiene ningún sentido hacer una propuesta de presupuesto que reduzca la cantidad para el medio ambiente”.
La oficina de prensa de Bolsonaro dirigió preguntas sobre el presupuesto a los ministerios de economía y medio ambiente. El Ministerio de Medio Ambiente declinó hacer comentarios, mientras que el Ministerio de Economía no respondió a las preguntas sobre las cifras de Contas Abertas.
Bolsonaro dice que Brasil es un modelo de conservación, ya que ha preservado la mayor parte de su cubierta forestal original a diferencia de Europa y Estados Unidos, y ha criticado a las agencias gubernamentales por aplicar con exceso las leyes ambientales.
La propuesta de presupuesto del gobierno para el Ministerio de Medio Ambiente, las agencias bajo su administración y otros programas de gastos relacionados con el medio ambiente es de 2 mil 900 millones de reales, según un análisis de registros públicos de Contas Abertas.
Eso representa una caída del 5.4% con respecto a la propuesta de presupuesto del Gobierno para el medio ambiente el año pasado, hasta el nivel más bajo en el análisis de Contas Abertas desde 2008.
Los recortes son parte del plan presupuestario enviado por la administración de Bolsonaro al Congreso para su consideración y aún están sujetos a revisión por parte de los legisladores.