Apenas cinco días después de asumir el cargo, el nuevo presidente de Chile, José Antonio Kast, supervisó el inicio de las obras del “Escudo Fronterizo”, una contraofensiva frontal contra la migración indocumentada, el narcotráfico y el crimen organizado.
Kast dijo que la meta es terminar en 90 días los 500 kilómetros de frontera, aunque no precisó el tipo de infraestructura que cerrará el paso fronterizo.
También contempla reforzar los controles en diversas regiones, particularmente en Colchane, el principal punto de ingreso irregular desde Bolivia.
El mandatario sostuvo que estas obras forman parte de un sistema mayor de control y no una medida aislada.
“Esto no es solo una zanja, es un sistema con barreras físicas, tecnológicas y humanas”, indicó.
Según el ministro del Interior, Claudio Alvarado, en los próximos días subirán de 50 a 75 los controles migratorios en la zona: “Ese aumento en el control va a permitir que los flujos de ingreso a nuestro país vayan disminuyendo”.
En paralelo, las obras físicas también crecerán de forma considerable. Según el ministro, el plan contempla pasar de tres mil metros de obras de contención a más de 30 mil metros en una primera fase.
La estrategia también incluye medidas legislativas. Entre ellas, iniciativas para sancionar a quienes transporten personas migrantes irregulares y para tipificar como delito el ingreso irregular al país, proyectos que serán enviados o impulsados con urgencia en el Congreso.