El papa León XIV presidirá este Viernes Santo su primer Viacrucis en el Coliseo de Roma, en un acto cargado de simbolismo y con un mensaje en contra de la guerra, el abuso de poder y la crisis humanitaria global.
Regreso histórico al Coliseo
El Coliseo, símbolo de la persecución de los primeros cristianos, será nuevamente el escenario donde miles de fieles rememoren el camino de Jesucristo hacia la crucifixión.
A diferencia de años recientes, el pontífice cargará personalmente la cruz durante las estaciones y regresará a una misa de Viernes Santo desde 2023.
#MisaInCoenaDomini #PapaLeónXIV: En el Triduo Santo de la pasión, muerte y resurrección del Señor, crucemos este umbral no como espectadores, ni por inercia, sino con Jesús; como invitados a la Cena en la que el pan y el vino se convierten en Sacramento de salvación. pic.twitter.com/6UHFJjop1U
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Meditaciones con mirada actual
El fraile franciscano Francesco Patton, excustodio de Tierra Santa, es el encargado de escribir las reflexiones para la misa. Abordarán problemáticas contemporáneas, aunque sin mencionar países concretos.
Los textos advierten sobre líderes que abusan del poder, conflictos bélicos, autoritarismo y violaciones a los derechos humanos, al tiempo que recuerdan a migrantes, presos, víctimas de trata y niños afectados por la violencia.
Jueves Santo: “Se puso a lavarles los pies a los discípulos” – Vatican News https://t.co/irXOoWJ5p1
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Víctimas y crisis humanitaria
Este año, para el viacrucis, el papa León XIV hará énfasis en las víctimas de guerras y desplazamientos, así como en el papel de madres, voluntarios y trabajadores humanitarios que arriesgan su vida en contextos extremos.
También incluyen críticas al sensacionalismo y un llamado a respetar la dignidad de los fallecidos:
“Nunca debería haber cadáveres que no sean restituidos ni sepultados; las madres, familiares y amigos de los condenados nunca deberían verse obligados a humillarse ante las autoridades para que les restituyan los restos martirizados de un ser querido”, señala el pontífice.
Inspirado en San Francisco de Asís, el viacrucis de este año busca conectar la tradición cristiana con los desafíos actuales, en un mundo marcado por conflictos y desigualdad.