La crisis política ya tiene consecuencias directas en el sector salud en Bolivia, en particular en las ciudades de La Paz y El Alto.
Las manifestaciones y bloqueos antigubernamentales, que iniciaron hace un mes, mantienen paralizadas decenas de carreteras, complicando el traslado de pacientes y el suministro de medicinas e insumos médicos.
Al día de hoy, las autoridades reportan al menos siete muertes relacionadas con la falta de atención médica. Mientras la falta de respuesta gubernamental a las demandas de la población aumentan la tensión, las autoridades buscan dar mayores facultades a las Fuerzas Armadas para terminar con las protestas..
La crisis de abastecimiento ya comenzó a afectar la atención médica. Ante la escasez de oxígeno e insumos hospitalarios, entre 50 y 60 intervenciones quirúrgicas deberán ser reprogramadas en distintos centros de salud.
El director del Servicio Departamental de Salud (Sedes), Martín Carrasco, advirtió sobre la gravedad del escenario y confirmó que los hospitales operarán bajo criterios de estricta prioridad.
“Solamente se atenderán cirugías de emergencia”, señaló el funcionario, al explicar que la medida responde a la imposibilidad de garantizar un suministro constante de recursos médicos esenciales.
Las autoridades sanitarias mantienen la alerta ante el riesgo de que la falta de abastecimiento continúe afectando la capacidad operativa de los hospitales en las regiones más impactadas por los bloqueos.