
El pasado 29 de agosto, el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) deportó a dos bomberos mexicanos que trabajaban como contratistas privados en el incendio Bear Gulch, en el condado de Mason, estado de Washington.
Los afectados formaban parte de un equipo de 44 contratistas que combatían el fuego en un área de 3 mil 600 hectáreas.
De acuerdo con testimonios publicados por The Seattle Times, los bomberos fueron retenidos durante varias horas, se les pidió identificación y se les prohibió grabar imágenes. Uno de ellos expresó: “Arriesgamos la vida para salvar a la comunidad. Y así es como nos tratan”.
La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) explicó que durante la revisión se detectaron “varias discrepancias” en la documentación, identificando que dos personas se encontraban en el país de forma irregular, una con orden de expulsión previa.
La intervención se realizó a petición de los guardabosques locales para verificar que los nombres en los registros de los contratistas fueran correctos.
En su comunicado, ICE aseguró que la deportación no afectó las operaciones de extinción del incendio ni representó un riesgo para la comunidad.