El avance del dragado en la presa con agua de fosfatos, a punto de colapsar en Manatí, en Florida, ha permitido que se levante la orden de evacuación en ese condado, cercano a la Bahía de Tampa.
El pasado domingo 4 de abril, tras detectar una ruptura en una de las paredes del estanque que contiene agua contaminada con fósforo y nitrógeno, el gobernador de Florida, Ron Desantis, declaró estado de emergencia y ordenó la evacuación de más de 300 viviendas.
Se calcula que dos mil 300 millones de litros de agua contaminada hubieran inundado la zona, de no ser por las medidas adoptadas.
El Departamento de Seguridad Pública del Condado de Manatee declaró el sábado el estado de emergencia y ordenó la evacuación completa del sitio del embalse de Piney Point, a unos 32 kilómetros al sur de Tampa, y las áreas circundantes debido a una fuga que podría causar el colapso de las pilas de fosfoyeso, desechos radiactivos que se crean durante la producción de fertilizantes y la extracción de rocas fosfatadas.
Lo que estamos enfrentando ahora es tratar de prevenir y responder, si es necesario, a una situación de inundación catastrófica real», dijo DeSantis. «El objetivo es garantizar la integridad del sistema de pilas lo más rápido posible para minimizar los impactos a los residentes locales y evitar una descarga descontrolada».
La presidenta de la Comisión del Condado de Manatee, Vanessa Baugh, aseguró a los clientes de servicios públicos del condado de Manatee que «su agua potable es completamente segura para beber».