
El ejército israelí y los milicianos del movimiento islamista Hamás combaten este miércoles en el centro de la ciudad de Gaza, en el norte de este territorio asediado, sin esperanza de tregua para los cientos de miles de palestinos atrapados en la contienda y sumidos en una situación humanitaria desesperada.
Israel ha prometido “destruir a Hamás” en represalia por el ataque en su territorio el 7 de octubre.
Desde aquel día, el ejército israelí ha bombardeado a diario la Franja, pese a los múltiples pedidos de tregua desde el exterior, y actualmente sus soldados se encuentran “en el corazón” de la ciudad de Gaza, declaró en la noche del martes el ministro de Defensa israelí, Yoav Gallant. Allí se encuentra, según él, el “centro” de Hamás.
Del lado palestino, al menos 10 mil 569 personas, en su mayoría civiles y entre ellas más de 4 mil niños, murieron en los bombardeos israelíes, según el ministerio de Salud de la Franja de Gaza.
En imágenes difundidas el miércoles por el ejército israelí pueden verse tanques avanzando entre las ruinas humeantes de Gaza. Los soldados están operando en los edificios destruidos por los bombardeos, mientras en tierra se suceden las explosiones.
En la ciudad de Gaza, la parte más densamente poblada de este territorio, donde barrios enteros quedaron reducidos a cascotes, muchos han permanecido y esperan obtener agua, según imágenes grabadas.
“No habrá tregua humanitaria sin el regreso de los rehenes”, reiteró el ministro israelí de Defensa, pese a los pedidos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), oenegés y capitales extranjeras a un alto el fuego o una pausa en los combates, que permita entregar ayuda urgente tras el corte de suministro de comida, agua, electricidad y medicamentos.
“Cementerios llenos”
Según la ONU, un millón y medio de personas se desplazaron en el interior del enclave palestino desde hace un mes.
Un experto independiente de Naciones Unidas, Balakrishnan Rajagopal, dijo este miércoles que 45% de las viviendas del enclave han resultado dañadas o destruidas en los bombardeos israelíes, lo que según él es “un crimen de guerra”.
El experto enfatizó que cuando dichos ataques están dirigidos contra una población civil, también equivalen a crímenes contra la humanidad.
El servicio de comunicación de Hamás en Gaza afirmó la noche del martes en Telegram que varios cementarios “están llenos y no hay más espacio para entierros“.
Y según la oficina de coordinación de asuntos humanitarios de la ONU (OCHA), que cita números del ministerio de Salud de Hamás, 192 profesionales de la salud murieron desde el inicio de la contienda el 7 de octubre.
La idea de un alto el fuego fue rechazada también por Estados Unidos, el principal aliado de Israel, que preconiza en lugar de esto “pausas humanitarias“.
En esa línea, los cancilleres del G7, reunidos este miércoles en Tokio, apoyaron la idea de pausas y corredores humanitarios en Gaza.
Igualmente afirmaron el derecho de Israel a defenderse a sí mismo y a su pueblo, cumpliendo con la legislación internacional, y destacaron “la importancia de defender a los civiles”.