El mundo católico se unió a través de fronteras e idiomas para conmemorar la Pasión y Muerte de Cristo.
En el Vaticano, el papa León XIV se postra en el suelo en el primer Viernes Santo de su pontificado, un gesto que su antecesor Francisco no pudo realizar en sus últimos años debido a los problemas de movilidad que enfrentaba.
Las procesiones no sólo recorrieron territorios sino incluso el mar, como en la ciudad del Rosario, en Indonesia.
Manifestaciones de fe y tradiciones regionales
En lugares como Filipinas aumentó tres veces la participación de las personas asistentes que, incluso, se flagelan masivamente.
En Guadalquivir, España, la pasión y crucifixión de Cristo se traslada en hombros.
En Sevilla la representación incluye el uso de capirotes, gorros que usan los nazarenos y penitentes.
En Jerusalén, la Tierra Santa, algunas de las actividades no pudieron llevarse con normalidad y respetando el rito católico, pues la región se encuentra bajo escrutinio militar.