En Perú salió a la luz que son casi 500 las personas que, abusando de influyentismo, recibieron la vacuna china anticovid de manera irregular.
Esto generó un escándalo que involucra a funcionarios y al expresidente Martín Vizcarra, quien dijo haber participado en un ensayo clínico, antes de dejar el cargo.
Nuestra indignación y también nuestra decepción por haber conocido que 487 personas, entre ellas muchos funcionarios públicos, aprovecharon su posición para ser inmunizadas con las vacunas de Sinopharm”, declaro Francisco Sagas, presidente de Perú.
La universidad peruana Cayetano Heredia, una de las dos instituciones encargadas de la investigación, afirma que el expresidente Vizcarra no participó en el ensayo.
Recibió la vacuna en octubre, semanas antes de que fuera destituido por el Congreso en un juicio político relámpago, mientras que Mazzetti y Astete se inmunizaron en enero.
El expresidente alegó que fue “voluntario” en el ensayo de la vacuna china, antes de que la misma recibiera la luz verde el 31 de diciembre, pero la Universidad Cayetano Heredia lo desmintió.
Vizcarra, que dejó el poder con un alto nivel de aprobación, pidió este lunes “disculpas” a sus compatriotas “por no haber informado de ese hecho en ese momento”, pero insistió en que fue voluntario del ensayo, igual que su esposa y un hermano.
Este escándalo estalló apenas iniciada la campaña electoral. Fue bautizado como “Vacunagate” y no dejó indiferente a ningún político peruano.
El caso acapara los medios y las redes sociales, aunque sin movilizar a ciudadanos a las calles. La mitad de Perú, incluida Lima, está confinada todo febrero por la segunda ola de la pandemia, en la que se cuadruplicaron los contagios y decesos, en relación a diciembre.