El primer ministro etíope Abiy Ahmed instó este miércoles a la comunidad internacional a no interferir en el conflicto en Tigré, a pocas horas que expire el ultimátum para que los disidentes se rindan o sufran un ataque “sin piedad”.
A tres semanas de iniciado el conflicto con los secesionistas de esa región del norte, la expectativa de un ataque contra Mekele hace temer lo peor a sus 500 mil habitantes.
Pese a disensos entre países africanos y europeos, el Consejo de seguridad de la ONU celebró el martes su primera reunión sobre este conflicto, sin que hubiera una declaración conjunta al finalizar.
El secretario general de Naciones Unidas, Antonio Guterres, Estados Unidos y la UE llaman al fin de los combates comenzados el 4 de noviembre.
Pero, el ultimátum de 72 horas finaliza este miércoles de noche, y los beligerantes se mantienen firmes: el presidente de Tigré, Debretsion Gebremichael, afirma que su gente está “dispuesta a morir”, mientras el primer ministro y premio Nobel de la Paz 2019, rechaza cualquier “injerencia en asuntos internos” de Etiopía.
Instamos respetuosamente a la comunidad internacional a abstenerse de toda injerencia no deseable e ilícita y a respetar los principios fundamentales de no intervención del derecho internacional”, señaló este miércoles Abiy Ahmed en un comunicado.
En tanto Estado soberano, Etiopía tiene derecho a garantizar y aplicar sus leyes en su territorio. Y es exactamente lo que estamos haciendo”, añadió el primer ministro
El jefe de gobierno que califica la ofensiva militar como una “operación de mantenimiento del orden”, justifica esta intervención contra el Frente de Liberación Popular de Tigré (TPLF) como imperiosa para “preservar el orden político y constitucional” de este país federal.
Las viejas tensiones entre Adís Abeba y el TPLF, que controló el aparato político y de seguridad etíope durante tres décadas para luego ser apartado gradualmente del poder por Abiy Ahmed, culminaron con una consulta en Tigré en septiembre, calificada como “ilegítima” por el gobierno.
- – Llamados al diálogo –
El ejército, que instó a los pobladores de Mekele a huir, afirma que rodeará la ciudad con tanques y que en la batalla no habrá “piedad”.
La Unión Africana (UA), con sede en Adís Abeba, precisamente, lanzó un intento de mediación, encargado a tres ex presidentes africanos.
El gobierno etíope reiteró su rechazo a tal iniciativa actualmente, aclarando que “hablaría con estos enviados por respeto a (…) los líderes africanos”.
Recientemente designado por Joe Biden, el futuro asesor en seguridad nacional estadounidense, Jake Sullivan, llamó a ambas partes a “comenzar inmediatamente el diálogo” con mediación de la UA.
Además tuiteó que está “profundamente preocupado por el riesgo de violencia contra civiles, incluidos eventuales crímenes de guerra en los combates alrededor de Mekele. Hay que proteger a los civiles y permitir el acceso humanitario”.
No hay un balance preciso de los combates, en que murieron centenares de personas. Pero, unos 40 mil habitantes de Tigré ya se refugiaron en Sudán y hay importantes desplazamientos internos en la región, sin conocerse cifras exactas.
El martes, el encargado de la diplomacia de la UE, Josep Borrell, mantuvo conversaciones con el canciller etíope, Demeke Mekonnen, sobre esta crisis humanitaria. El bloque solicita en un comunicado a las partes “que establezcan las condiciones para hacer posible el acceso de ayuda a las personas necesitadas”.