La salida del Reino Unido de la Unión Europea impacta en la vida de las personas, porque implica el regreso al cruce de fronteras y el fin de la libre movilidad.
Ahora, los ciudadanos británicos deben presentar su pasaporte para entrar a los países del bloque y los europeos para ingresar al Reino Unido.
Para estancias de entre tres y seis meses se deberá solicitar visado de residencia.
Londres exigirá seguro médico a los viajeros europeos, aunque permanecerá vigente la tarjeta médica de emergencia durante los viajes de turismo que realicen los ciudadanos de ambas regiones.
Los estudiantes británicos y europeos matriculados en universidades y escuelas deberán contar con visa estudiantil y enfrentarán modificaciones a los programas de intercambio.
Estamos de luto por lo que hemos perdido: el derecho a la libre circulación, el derecho al programa de intercambio de estudiantes de la ‘Erasmus’ y que la industria de servicios financieros británica pueda operar en cualquier lugar de la Unión Europea”, manifestó Jemy Thomas, habitante británico.
Los europeos que quieran trabajar en el Reino Unido tendrán que solicitar una visa laboral y contar con una oferta de trabajo previa, además de un nivel “suficiente” en el manejo del idioma inglés.
Se complica, además, la homologación de estudios y profesiones entre ambas partes.
A partir de ahora, los estudiantes europeos pagarán tasas más altas en los apoyos financieros de nivel posgrado y avanzados en el Reino Unido.