El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, aseguró este domingo que su país está listo para discutir la etapa final de la guerra en Gaza, en la que el grupo Hamás deberá deponer las armas y permitir la salida de sus dirigentes al extranjero.
Además, mencionó que esta fase incluiría la posible implementación del controvertido “plan Trump” para una “emigración voluntaria” de los gazatíes.
Durante la reunión semanal de su gabinete, Netanyahu informó que el gobierno decidió “aumentar la presión militar” en la Franja de Gaza, como parte de una nueva ofensiva iniciada el pasado 18 de marzo, tras la ruptura de un alto el fuego. La operación ya ha dejado más de 900 muertos en el enclave palestino.
Rehenes, ofensiva y respaldo de EUA
Netanyahu sostuvo que esta presión armada está dando resultados al “desmantelar las capacidades militares y gubernamentales de Hamás” y generar condiciones para la eventual liberación de los 59 rehenes israelíes que permanecen en Gaza, entre vivos y fallecidos.
Respecto a las negociaciones con Hamás, el mandatario negó que Israel esté fuera del diálogo, luego de que trascendiera que el grupo islamista aceptó una propuesta egipcia para liberar a cinco rehenes durante el fin del Ramadán.
En paralelo, el jefe de gobierno israelí agradeció públicamente a Estados Unidos por sus recientes ataques contra los hutíes de Yemen, aliados de Irán, a quienes acusó de representar una amenaza constante al lanzar misiles hacia Israel.
“El hecho de que Estados Unidos esté entrando allí con fuerza es un gran cambio”, dijo Netanyahu, calificando a EUA. como un aliado sin reservas.
Israel interceptó este domingo un nuevo proyectil lanzado desde Yemen, lo que refuerza la creciente tensión regional en torno al conflicto en Gaza y la participación de actores internacionales como Estados Unidos en el escenario de Medio Oriente.