En Myanmar, la junta militar canceló la licencia de transmisión a cinco medios independientes que informaban sobre las manifestaciones contra el golpe de Estado, perpetrado el 1 de febrero.
A pesar del veto, los informativos continuaron este martes con su labor vía redes sociales.
En tanto, las fuerzas de seguridad dispersaron con gas lacrimógeno, disparos y granadas aturdidoras las concentraciones de este martes, realizadas en varias ciudades del país.
En medio de la represión, una religiosa se arrodilló frente a un grupo de policías y les pidió que no dispararan.
Les dije que no queríamos que la gente tuviera problemas y les dije que no podía irme. Les dije que no puedo irme si ellos no se van. Les dije: ustedes váyanse primero. Les supliqué que no dispararan contra los niños”, externó Ann Rose Nu Tawng, monja de Myanmar.
Desde el golpe de Estado, al menos 60 personas han muerto y más de mil 800 están detenidas, de acuerdo con la Asociación de Asistencia a los Presos Políticos.