Internacional

Republicanos avanzan en recuperación del dominio en Cámara de Representantes 

Los estadounidenses ya votaron, pero los resultados finales pueden tardar días.

Este día de elecciones intermedias en Estados Unidos podría catalogarse como histórico, por el rumbo que podría tomar ese país. 

En estos comicios, los demócratas se perfilan para conservar apretadamente la mayoría en el Senado, mientras los republicanos avanzan hacia la recuperación del dominio en la Cámara de Representantes. 

Este proceso en EUA constituye una forma de evaluación al presidente en turno, e históricamente la tendencia le es adversa. 

Este año, el presidente Joe Biden llegó a la cita electoral con una aprobación de 45%, muy similar, por cierto, a la que enfrentó Donald Trump dos años después de haber sido electo presidente, cuando perdió la mayoría en la Cámara de Representantes. 

Los resultados finales pueden tardar días 

Conocer los resultados finales de las elecciones de medio mandato en Estados Unidos podría tomar días debido al sistema descentralizado, el peso del voto por correo y por disputas muy cerradas en ciertos estados clave. 

Con un clima político enardecido en Estados Unidos, algunos temen que este plazo alimente la desinformación y las teorías conspirativas sobre la transparencia del voto, y que aumenten aún más las tensiones e incluso los brotes de violencia. 

El control del Senado, que podría quedar en manos de los republicanos, es de hecho el más incierto. Este podría jugarse en un solo escaño y dependerá del color del senador elegido en estados muy disputados como Pensilvania, Georgia, Ohio, Nevada, Arizona o incluso Wisconsin. 

Aquí las principales razones por las que los estadounidenses probablemente tendrán que llenarse de paciencia: 

Voto por correo  

El voto por correspondencia está generalizado desde las presidenciales de 2020, que se organizaron en plena pandemia. Hasta este martes, unos 25 millones de votos fueron enviados por este medio.  

Sin embargo, estos votos tardan más en contarse que el voto en el sitio, y por supuesto, exigen la presencia de personal electoral. Para certificar estas papeletas (enviadas por correo o depositadas en grandes urnas metálicas destinadas a este fin) hay que abrir los sobres, verificar las firmas y organizarlas en montones antes del conteo. 

Las reglas de cada estado son las que determinan el momento en que este trabajo previo puede comenzar. En estados como Pensilvania y Wisconsin, por ejemplo, no puede ser antes del día de las elecciones.  

Además, algunos votos pueden llegar varios días después del día de las elecciones y aceptarse en varios estados. Este es también el caso de los votos de militares en servicio en el extranjero.  

En el caso de disputas muy cerradas, estos votos pueden hacer inclinar la balanza, y el resultado no puede ser anunciado con certeza antes que estos también sean contados.  

De hecho, en Estados Unidos los resultados de la noche de las elecciones son siempre no oficiales y anunciados por los medios de comunicación, que contratan expertos en estadística y en demografía electoral para determinar cuándo los resultados parciales obtenidos en cada circunscripción son suficientemente contundentes para no ser contrarrestados por los votos restantes. 

Resultados muy cerrados  

Los resultados también pueden ser tan cerrados que requieren de un reconteo de las papeletas. En total, una veintena de estados tienen leyes que ordenan un reconteo automático de los votos si el margen entre dos candidatos es muy estrecho. A menudo, este se fija en el 0.5%, como por ejemplo en Arizona.  

“Algunas disputas serán cerradas, y podrían necesitar de reconteos, pero todos los votos serán contabilizados. Solicitamos a los electores y a los medios permitir a los responsables electorales hacer su trabajo”, declararon el lunes en un comunicado dos asociaciones de trabajadores electorales.   

Además, es posible que se requiera una elección parcial en Georgia, donde el republicano Herschel Walker, exestrella de fútbol americano, busca hacerse a la curul en el Senado que ocupa el pastor demócrata Raphael Warnock. 

Si ningún candidato obtiene más del 50% de los votos, deberá organizarse una elección parcial a inicios de diciembre. Dicho escenario es posible con una tercera candidatura, la del libertario Chase Oliver.  

En 2020, los estadounidenses debieron esperar semanas para saber cuál partido había ganado la mayoría en el Senado, precisamente por una elección parcial en Georgia. 

Recursos legales  

El tenso contexto político se refleja además en los múltiples recursos legales ya iniciados que impugnan aspectos técnicos del desarrollo de la votación a nivel local. Estos procesos podrían aplazar la certificación de los resultados en caso de presentarse largas batallas judiciales. 

Los republicanos, por ejemplo, han tratado de invalidar ciertas votaciones anticipadas (generalmente más favorables a los demócratas) en Pensilvania. La Corte Suprema de ese estado les dio la razón y decretó que las papeletas anticipadas con fecha incorrecta o ausente no podrían ser contadas, incluso si llegan a tiempo.  

El candidato demócrata al Senado John Fetterman presentó un recurso ante un tribunal federal. Miles de votos están en juego. 

 

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