Luego de cinco días de presiones que llegaron hasta el Foro Económico de Davos, Suiza, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dio marcha atrás a su amenaza de imponer aranceles a los países europeos que no apoyen su intención de apropiarse de Groenlandia.
Tras una reunión con el mandatario, Mark Rutte, secretario general de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), lo confirmó.
“Llegamos a un buen acuerdo para empezar a trabajar de verdad en estos temas; ambos acordamos, considerando lo que la OTAN puede hacer para garantizar la seguridad de toda la región ártica, incluida Groenlandia”, apuntó Rutte.
En el Foro Económico Mundial, a pesar de que Trump descartó usar la fuerza para anexar Groenlandia, reforzó su interés por el territorio.
Mientras tanto, las y los groenlandeses esperan que no haya una invasión.
“Estoy segura de que la OTAN y los gobiernos de Groenlandia y Dinamarca presionarán a Trump”, dijo Lis Steenhold, residente de Groenlandia.
Hoy que se habla de Groenlandia, recordar el cementerio tóxico que Estados Unidos dejó en Groenlandia, donde llegaron a tener alrededor de 50 bases militares nucleares en la época de la Guerra Fría.
— Daniel Mayakovski (@DaniMayakovski) January 18, 2026
Al abandonar las bases, los barriles con materiales tóxicos fueron enterrados… pic.twitter.com/BucfCHphMe
Estados Unidos mantuvo la base militar de Blue East 2, terirtorio groenlandés hasta que la cerró 1967. La abandonó sin retirar cientos de barriles de combustible, que hoy oxidados, contaminan la flora y fauna del lugar, denunció la televisora qatarí Al Jazeera.
Lars Lokke, canciller de Groenlandia, reiteró que Dinamarca no negociará el futuro del territorio.
Con un territorio de 2 millones 166 mil kilómetros cuadrados, Groenlandia alberga a 58 mil personas, así como minas de carbón y oro, entre otros minerales.