En los próximos cinco años, alrededor de 27 millones de niñas y mujeres podrían ser víctimas de la Mutilación Genital Femenina (MGF), una práctica que pone en riesgo su salud y su vida, advierte el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA).
Esta grave violación de los derechos humanos expone a niñas y mujeres a consecuencias devastadoras: hemorragias severas, infecciones, estados de choque, transmisión del VIH, retención urinaria, dolores extremos y profundas secuelas psicológicas que pueden acompañarlas toda la vida.
Las consecuencias no terminan en la infancia. De acuerdo con Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), en la edad adulta las mujeres que han sido sometidas a la MGF enfrentan un mayor riesgo de infertilidad, así como complicaciones graves durante el parto, entre ellas hemorragias posparto, muerte fetal y muerte neonatal temprana.
En opinión de la investigadora del Centro de Investigaciones y Estudios de Género (CIEG), Helena López de Orduña, la mutilación femenina es considerada “una práctica patriarcal, que viola derechos fundamentales de las mujeres, que tiene unas consecuencias devastadoras en términos físicos, psicológicos y en la que no se toma en cuenta la decisión de la mujer”.
¿Dónde se práctica la MFG?
La mutilación genital femenina se practica principalmente en regiones del norte y centro de África, el sur del Sahara, Oriente Medio y algunas zonas de Asia. Sin embargo, puede ocurrir en cualquier parte del mundo.
En muchos casos, las familias recurren a esta práctica para asegurar la aceptación social de sus hijas o por la creencia errónea de que los genitales externos femeninos son “impuros”.
Según la Oficina para la Salud de la Mujer (OASH), existen cuatro tipos de mutilación genital femenina:
- Tipo 1: Extirpación parcial o total del clítoris (clitoridectomía)
- Tipo 2: Extirpación parcial o total del clítoris y los labios internos y externos.
- Tipo 3: Sutura de los labios para reducir la abertura vaginal, conocida como infibulación; el clítoris puede permanecer intacto.
- Tipo 4: Cualquier otro daño no médico a los genitales femeninos, como perforaciones, cortes, raspaduras o quemaduras.

Las cifras son alarmantes. Datos de la OASH indican que entre 100 y 140 millones de mujeres en el mundo han sido sometidas a esta práctica. La prevalencia varía significativamente entre países: 86% en Indonesia, más del 95% en Guinea y Somalia, 90% en Egipto, Eritrea y Sierra Leona, mientras que en Uganda y Camerún se registra alrededor del 2%.
En estos países, de acuerdo con el UNFPA, la mutilación genital femenina ocurre mayoritariamente antes de que las niñas cumplan cinco años:
- Yemen: 94.7%
- Mauritania: 93%
- Nigeria: 82%
- Eritrea: 75%
- Senegal: 71.3%
- Mali: 71%
- Burkina Faso: 60.4%
- Guinea: 24.5%
- Kenia: 2.3%
Estas cifras evidencian la extrema vulnerabilidad de las niñas, muchas de ellas sometidas a esta práctica en los primeros años de vida, cuando no pueden comprender ni defenderse, lo que agrava el impacto físico y emocional de esta violación a sus derechos humanos.
La mutilación genital femenina es un delito en más de 50 países del mundo, incluidos la mayoría de los países africanos.

Fortalecer alianzas
UNICEF y UNFPA coinciden en que poner fin a la mutilación genital femenina requiere una acción colectiva decidida.
Bajo el lema de este año, “Redoblar esfuerzos: fortalecer las alianzas y crear movimientos para acabar con la mutilación genital femenina”, se lanza un llamado urgente a la acción en el marco del Día Internacional de Tolerancia Cero con la Mutilación Genital Femenina, que se conmemora cada 6 de febrero.
Para lograr su eliminación total en 2030, apuntaron que es indispensable incrementar la inversión, consolidar alianzas sólidas y empoderar movimientos sociales más fuertes y comprometidos.