
Yoalli y Jorge Alberto, originarios de la Ciudad de México, viajaban en el Tren Interoceánico del Istmo de Tehuantepec para vacacionar. La joven pareja, ella de 33 años y él de 29, tomó la ruta Salina Cruz- Coatzacoalcos el pasado 28 de diciembre, eran los asientos 35 y 36.
“Íbamos muy emocionados, la verdad sí estábamos con esta emoción del tren, porque la estación bonita, la novedad, etc.”, relató Yoalli.
En una conversación con Once Noticias, Yoalli recuerda que revisó el avance de su viaje instantes antes del descarrilamiento.
“Más o menos una hora después, mi novio, mi pareja me dijo, ‘oye cuánto hemos avanzado’, puse el Google Maps de la estación de Salina Cruz a donde estábamos y habíamos avanzado en una hora 56km, o sea, íbamos como a 60 kilómetros por hora, no sé si eso es mucho, no sé si eso es poco para el tren, para las curvas, desconozco, sólo recuerdo ese dato. Yo no sentí que fuéramos rápido, no se escuchaba o por lo menos en el lugar donde yo me encontraba no se escuchaban ruidos extraños en las vías o que rechinara o que empezara a hacer frenos”, compartió.
El momento del descarrilamiento
El vagón venía lleno, Yoalli estaba sentada en la ventana, “sentimos un jalón, yo me imagino que fue cuando se sale de las vías y al segundo siguiente estábamos dando vueltas”.
Las personas del lado del pasillo, como su pareja, fueron las más afectadas, “yo logro salir, él ya se levanta y está totalmente ensangrentado, yo en shock y lo único que pensaba era ‘sal de ahí’ porque todo era caos, no había donde pisar, había gente”.
Las y los pasajeros se apoyaron como pudieron: quienes podían caminar movieron asientos, fierros y maletas para auxiliar a las personas heridas.
Ella ayudó a una pequeña con los huesos del brazo y la pierna rotos, y recuerda el dolor al descubrir que había personas sin vida.
La ayuda no fue suficiente
La primera ayuda en llegar fue una mujer uniformada, “bajó del risco, vi la tierra, vi cómo ella se arriesgó para bajar”.
Después dos, tres, varias personas: eran oficiales, rescatistas, pobladores, sin embargo, su sensación es que la llegada de ayuda fue insuficiente y lenta.
“El accidente fue como 9:30, por ahí, a mi novio fue de los primeros que sacan de ese vagón, que agarran en camilla y se lo llevan por el cerro y ahí vamos caminando para poder encontrar las ambulancias. Cuando yo llego a la zona donde está el triage, los oficiales, las ambulancias formadas, yo ahí le hablo a mi familia y mi familia recibe la llamada a la 1:40”, relató Yoalli.
Pasó primer por una clínica y después llegó el ISSSTE de Tehuantepec, donde se reunió con su familia, que manejó 12 horas para encontrarla, también ahí vio a la presidenta Claudia Sheinbaum.
“En cuanto yo le dije que era víctima se acercó y me dijo: ‘qué pasó, quién eres’. Yo le dije que venía en el vagón que cayó, que mi pareja estaba mal. Se quedó platicando conmigo y mi hermana, escuchándonos, nos dijo ‘nosotros cubrimos’, este apoyo que dio sí nos dijo sólo es para los gastos que ahorita necesitan sacar”, recuerda Yoalli.
La sobreviviente menciona que, a pesar de no ser parte de los derechohabientes del IMSS, a ella la trasladaron para recibir toda la atención que necesitara.
“A mí al día siguiente me trasladan al hospital, al IMSS de Salina Cruz, yo no soy derechohabiente, pero me trasladaron y me recibieron ahí, me dijeron que por indicación presidencial, que se hicieran todos los exámenes para todos”, relata.
Una larga recuperación
Finalmente, Yoalli y su novio llegaron a la Ciudad de México el lunes por la noche. Jorge sigue internado en el Centro Médico Nacional 20 de Noviembre, en espera de una larga recuperación tras una fractura de esternón y otra de costilla.
Yoalli hace hincapié en la urgencia de tener primeros respondientes más preparados y pide una sola cosa: el esclarecimiento de los hechos.
“Sé que hay un dictamen, sé que es un proceso largo, pero que no se quede en el olvido”, pidió Yoalli.