CIVILICIONARIOSONCE LABTendencias

Ballena gris: la lucha por la sobrevivencia

En las costas sortean a los grandes cargueros comerciales que llegan a golpearlas, mientras que el calentamiento global reduce su alimento.

Mide hasta 13 metros de largo, pesa 35 toneladas y hace la migración más larga de cualquier mamífero marino o terrestre, la ballena gris es mexicana, al igual que otras siete especies de cetáceos.

Nacen en las lagunas Ojo de Liebre, San Ignacio y Bahía Magdalena, en Baja California Sur, porque, de acuerdo con Gisela Heckel del Centro de Investigación Científica y de Educación Superior de Ensenada (Cicese), son aguas protegidas de depredadores y relativamente poco profundas.

Amenazas y desnutrición

Posteriormente, explicó, cuando llegan a los dos meses y medio de edad emprenden la migración. Entre diciembre y abril llegan a descansar en aguas cálidas y tranquilas, a aparearse y dar a luz.

Luego nadan alrededor de 20 mil kilómetros, hasta los mares gélidos en Alaska, enfrentan diversas amenazas. Primero, en las costas porque deben sortear a grandes cargueros comerciales, que llegan a golpearlas.

Otra amenaza es el calentamiento global que aumenta la temperatura del mar, reduciendo la producción del alimento de estos anfibios y provocando ballenas emaciadas, es decir, desnutridas.

Ante ello, migran para encontrar su alimento preferido, como los anfípodos, pequeños crustáceos, similares al camarón pacotilla.

¿Comer sin dientes?

De acuerdo con Gisela Heckel, en lugar de dientes las ballenas cuentan con una estructura en la boca llamada “barbas”, cuya forma es triangular y están hechas del mismo material que nuestras uñas humanas.

“Juntas hacen un filtro, se sumergen y voltean. Entonces mete en su boca todo ese sedimento y, por supuesto, también agua y con la lengua empuja hacia arriba y entonces saca toda el agua y el sedimento. Se queda en la boca lo que va a ser su alimento y ya después lo engullen”, explicó Gisela Heckel.

Esta forma de alimentarse es única de las ballenas grises. Actualmente, proteger a los cetáceos contribuye a tener un equilibrio en los océanos, pues sus heces fertilizan estos entornos. En México, la visita de estas gigantes contribuye a la economía de familias que organizan visitas para su observación.

Back to top button