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Ecofeminismo, una corriente de pensamiento y movimiento social

Ecofeminismo, una corriente de pensamiento y movimiento social

IMAGEN DE PIXABAY

El actual modelo de desarrollo a nivel mundial se basa principalmente en la explotación de los recursos naturales, como si éstos fueran infinitos.

Sin embargo, existe un movimiento social que no es nuevo, pero ha tomado fuerza en los últimos años y que involucra a las mujeres para frenar la crisis ambiental en la que nos encontramos.

La destrucción del medio ambiente y la opresión de las mujeres comparten una misma raíz: la estructura patriarcal.

De hecho, desde 1974, la escritora francesa Françoise d’Eaubonne propuso un término donde convergen el ecologismo y el feminismo: Ecofeminismo

“La misma explotación que se da hacia la mujer, ya sea en su casa o en el trabajo o en cualquier lugar, es la explotación que también se da en la naturaleza y por eso se hace ese cruce, al que se denomina ecofeminismo”, explicó Aleida Azamar Alonso, investigadora de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), plantel Xochimilco.

Escritora francesa Françoise d’Eaubonne.

El ecofeminismo quiere acabar con esa explotación, así lo define la doctora en Economía Aleida Azamar, quien ha analizado el concepto en la teoría y en la práctica.

“Lo que contabiliza la economía, su preocupación, es cuánto crecemos en términos económicos y tiene que ver con el Producto Interno Bruto (PIB)”, señaló la especialista.

El PIB, en términos generales, se basa en el consumo, importaciones, exportaciones, inversión y gasto.

“Pero como todo esto es productivo no contempla el trabajo de la mujer en casa, los cuidados a la familia, a los hijos, porque lo ve como algo no productivo (…) El sistema económico, en sí el sistema capitalista en el que vivimos, es patriarcal”, puntualiza la investigadora de la UAM.

Aleida Azamar agrega que los dueños de las fuerzas de producción a lo largo de la historia generalmente han sido hombres, modelo que se ha reproducido durante muchos años y “que tiene que ver con la explotación laboral, principalmente a mujeres desde la casa y explotación a la naturaleza”.

Ha sido testiga de varias comunidades donde viven desde el ecofeminismo, por ejemplo, las “Madres Solares” en el sur del país, quienes se capacitaron en el extranjero para construir celdas solares ante la falta de energía eléctrica.

“Se llama Dulce Magaña, una de las entrevistadas, ella declara: ‘a donde no llega la Comisión Federal de Electricidad (CGE), llegamos nosotras’. Entonces han ido poniendo este tipo de paneles y celdas desde Quintana Roo hasta Guatemala, ayudando a que muchas familias tengan agua, tengan electricidad, tengan energía”, compartió Azamar Alonso.

Escalar éste y otros modelos similares beneficiará a todas las formas de vida.

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