Las comunidades en Irán enfrentan graves violaciones a los derechos civiles y al derecho internacional a causa de los ataques de Estados Unidos e Israel.
Además de las pérdidas y afectaciones humanas, también el patrimonio natural, geológico y cultural de esa región están en riesgo.
Y es que Irán alberga algunas de las cuevas de sal natural más impresionantes del mundo, destacando la cueva de Namakdan en la isla de Qeshm.
Se dice que en esta isla estaba el Jardín del Edén. Este paraíso de casi mil 500 kilómetros tiene un domo salino con 15 cuevas de sal natural.
Una de ellas es la más larga del mundo, mide seis metros y medio y fue formada hace 540 millones de años.

Las cuencas salinas son muy importantes para la extracción de petróleo porque ahí se generan “trampas” naturales para capturar el hidrocarburo.
También está el Valle de las Estrellas: impresionantes paisajes creados por la erosión.
Y éstos son los manglares de Hara, refugio de peces y más de 96 especies de aves como pelícanos, garzas y flamencos.

También está la bahía de los Delfines y la playa de Las Tortugas. La isla de Qeshm en 2017 fue declarada “geoparque” por la Unesco.
“Se le otorga a territorios que tienen elementos o países con mensajes geológicos de importancia internacional que son gestionados bajo un modelo participativo, holístico de conservación y desarrollo sostenible empoderando a las comunidades”, comentó Carles Canet Miquel, especialista en patrimonio geológico del Instituto de GEofísica de la UNAM.
Los geoparques promueven el empoderamiento de las comunidades y son un motor económico de turismo sustentable.
En la guerra de Estados Unidos e Israel en contra de Irán, el estado de este patrimonio de la humanidad es incierto.
“Los ataques al patrimonio cultural están tipificados como crímenes de guerra, porque tienen como principal efecto de intención desmoralizar a la población civil, ya que la población es la que la que siente que el patrimonio es parte de su pasado y también el legado que le dejan a las siguientes generaciones”, explicó el especialista de la UNAM.
Científicos como Carles, exigen contar con información sobre lo que está pasando con las comunidades y el patrimonio.
“No podemos no posicionarnos por una supuesta objetividad porque estamos viendo una catástrofe que, además, afecta a todos los aspectos. Tenemos la obligación de decir las cosas como son. Eso es parte de la ciencia”, consideró Carles Canet Miquel.