México, santuario ancestral de tortugas marinas
Las costas mexicanas albergan, desde tiempos ancestrales, seis de las siete especies de tortugas más conocidas en el mundo.
México es uno de los países con mayor biodiversidad del planeta y un santuario natural para las tortugas marinas. Sus costas albergan, desde tiempos ancestrales, seis de las siete especies conocidas en el mundo.
De acuerdo con el Gobierno de México, la tortuga laúd es la más grande del planeta, reconocida por su imponente tamaño y su caparazón flexible, y anida hacia el lado del Pacífico.
Por su parte, la tortuga verde o blanca debe su nombre al tono verdoso de la grasa de su cuerpo; esta anida en Michoacán.


La tortuga caguama se distingue por su cabeza robusta y su coloración rojiza, mientras que la tortuga lora es la más pequeña de todas las tortugas marinas, con una longitud de entre 52 y 74 centímetros. Esta especie anida casi de forma exclusiva en Tamaulipas.
La tortuga golfina alcanza cerca de 75 centímetros y puede pesar hasta 45 kilogramos, siendo una de las especies más abundantes en las costas de Oaxaca.
Finalmente, la tortuga de carey destaca por la belleza de su caparazón, con patrones en tonos cafés y verdes que la hacen inconfundible; anida en el Golfo de México y el Caribe.
Sin embargo, apunta el Gobierno mexicano, su supervivencia enfrenta grandes desafíos: se estima que apenas una de cada mil crías logra alcanzar la edad adulta, lo que refleja la fragilidad de estas especies y la importancia de reforzar los esfuerzos para su conservación.