La Inteligencia Artificial ya es una realidad, por lo que expertos y expertas llaman a regular su uso con enfoque de derechos humanos, y en donde se considere la protección hacia las personas usuarias, tanto de sus datos como de la responsabilidad ética de su uso.
“El punto más importante es ver qué circunstancias, bajo qué regulaciones y bajo qué factores éticos los estamos incorporando”, explicó el especialista en gobernanza de datos y protección de datos personales, Atenas Hernández Sánchez.
Y es que el uso de la Inteligencia Artificial se ha extendido como una herramienta para agilizar procesos y facilitarnos tareas. Su núcleo está compuesto por redes neuronales que, para funcionar correctamente, requieren ser entrenadas con nuestros datos.
Beneficiar a los propietarios
Esas redes envían estímulos y miden nuestras reacciones para diversos fines, por ejemplo para vender cosas, vender los datos a empresas y hasta son capaces de manipular las reacciones y puntos de vista, es decir, ejercen cotos de poder sobre las personas en beneficio de sus propietarios.
“El uso del IA tiende a aislarnos y creo que esa es una barrera que tenemos que romper y reconocernos colectivamente frente a ese fenómeno como humanidad como colectivo, como sociedad”, apuntó el colaborador adscrito a la Sexta Visitaduría de la CNDH, Luis Manuel González.
La Inteligencia Artificial no reemplezará al ser humano, pero especialistas advierten que detrás de esta tecnología existen intereses corporativos que influyen sobre las personas, por ello, su regulación ha sido discutida hasta en el Vaticano.
En México, todavía se discute una Ley General para Regular y Fomentar el uso de la IA, en el Senado, y busca tener un punto clave: la transversalidad con los derechos humanos.