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Regreso a la Luna: Apollo vs. Artemis

FOTO: NASA

¡Hay naves que no sólo llevan astronautas: transportan el futuro de la humanidad! La cápsula Orión, corazón del programa Artemis II y la que albergará durante 10 días a cuatro tripulantes, es un parteaguas tecnológico.

Pensada para albergar hasta seis personas, puede operar de forma autónoma durante 21 días y permanecer acoplada a otra estructura hasta seis meses. Es un diseño completamente diferente a las históricas naves Apolo.

Orión podría ir más allá de los 400 mil kilómetros que separan la Tierra de la Luna: es la puerta a futuros viajes a Marte. Aunque su forma recuerda a las Apolo, su interior es distinto: su computadora de vuelo es 20 mil veces superior, con sistemas redundantes contra fallas.

Las dimensiones de Orión son mayores, tiene un diámetro de más de cinco metros en comparación con los casi cuatro de las Apolo. Su peso es 8.5 toneladas contra las 5.8 de una cápsula Apolo, y su cabina es de nueve metros cúbicos, por lo que tiene 30% más espacio habitable. 

Por su parte, Orión también posee un mejor sistema de amerizaje, con 11 paracaídas, que le ayudan a descender a menor velocidad, con cinco kilómetros por hora, contra los 9 kilómetros de Apolo. Un sistema que genera más energía eléctrica.

Su escudo térmico, con cinco metros de diámetro, soportará temperaturas cercanas a los 3 mil grados, cuando reingrese a la atmósfera a 40 mil kilómetros por hora. 

Esta misión también es diferente por su organización. A diferencia del programa Apolo, que involucró a unas 250 empresas subcontratadas y bajo un control centralizado. Artemis integra países y agencias espaciales, incluidas la Europea, la canadiense y la de Japón; además de casi 3 mil proveedores.

Un proyecto más complejo y costoso. La misión Apollo 8 costó 2 mil 600 millones de dólares actuales. En contraste, Artemis II llegará hasta 4 mil millones.

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