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Argelia Betanzos, junto a mujeres de Eloxochitlán, lucha por la libertad de siete presos políticos

Argelia Betanzos es abogada mazateca, originaria de Eloxochitlán de Flores Magón, Oaxaca. Es hija de Jaime Betanzos Fuentes, profesor detenido junto a Omar Morales, Alfredo Bolaños, Herminio Monfil, Fernando Gavito, Isaías Gallardo y Francisco Durán, siete presos políticos recluidos en diversos centros penitenciarios de Oaxaca.

Junto a otras mujeres permanece en un plantón en las puertas del Consejo de la Judicatura Federal (CJF), en Ciudad de México, para exigir la libertad de su padre y el resto de sus compañeros. El Tribunal Superior de Justicia estatal ha retrasado los procesos a lo largo 8 años. Hasta ahora no hay sentencias y las víctimas continúan en prisión preventiva.

Encuentro

“¿Qué más puedo decir de este caso que no hayan dicho antes los medios? Siempre habrá algo que decir cuando no haya justicia”, respondió Argelia con su ánimo asertivo a Once Noticias.

Esa tarde, el inusual ventarrón golpeaba las lonas del plantón, ubicado a las puertas del CJF. Este plantón, puesto con algunas casas de campaña y un baño móvil que rentan entre todas las mujeres y sus familias, irrumpe con el paisaje urbano –edificios grises, autos que circulan incesantes y personas trajeadas– de la Avenida Insurgentes. En las lonas hay consignas que claman justicia y los rostros de los esposos, hijos, padres y hermanos que están detenidos desde hace ocho años.

Argelia y su madre, Doña Eusebia, permanecían ese día en el plantón junto a otra de sus compañeras. El resto de las mujeres salió días antes a su pueblo, para atender la cosecha, porque ya es temporada de siembra y son ellas las que se dedican a cuidar la tierra y a sostener a sus familias. Se van rolando los días, para ir y venir de Eloxochitlán a Ciudad de México.

“A finales de septiembre y octubre, ya habrán elotes”, comparte Argelia al rememorar las bondades de su tierra.

El encuentro se acompaña de café y algunas galletas que son compartidas por Eusebia, quien pone los alimentos sobre una larga mesa –que se utiliza para comer, pero también para atender los asuntos de la lucha–. Argelia se prepara para conversar.

Recuerdos de mi padre

La habilidad de la expresión oral la aprendió de su padre. Ella es la que mantiene los lazos con los medios de comunicación. También es quien decidió compartir, una vez más, su historia.

Argelia Betanzos tiene 41 años, próxima a cumplir 42; es abogada de profesión; es una de las 5 hijas –y un hijo– del profesor mazateco Jaime Betanzos y de Eusebia Zepeda. Desde hace 10 meses está, junto a otras mujeres, en el plantón para exigir la liberación de siete presos políticos originarios del pueblo mazateco: Eloxochitlán de Flores Magón, Oaxaca. Sí, la tierra que vio nacer al anarquista Ricardo, el que nunca se detuvo ante los abismos.

Argelia ha pasado por algunas experiencias que han marcado su memoria en esta lucha, por ejemplo, la huelga de hambre que emprendió el año pasado como una vía desesperada para buscar audiencia pública con el ministro del CJF, Arturo Zaldívar.

No obstante, la lucha no empezó hace 10 meses sino desde hace mucho tiempo atrás. En el caso de su padre recuerda que:

“Mi papá era un hombre perseguido desde hace tiempo. Desde 2011 le fabricaron delitos. Hasta septiembre de 2021 y en enero de este año, tuve la oportunidad de ir al juzgado de Huatla y conocer los expedientes en donde le fabricaron los delitos. De una manera muy vil, por parte de la Procuraduría –y  ahora Fiscalía Estatal– respondieron a lo que el acusador quería, construyeron las acusaciones sin pruebas. Desde 2011 a 2014, mi padre tuvo que limitar su actividad geográfica y acompañarse para salir del municipio”, denunció Argelia.

Para Argelia, su padre es un hombre soñador, gozoso y optimista. Alegre, visionario. Siempre lo ha visto preocupado por las luchas sociales, pero sobretodo activo. Los recuerdos que tiene de él son muchos, pero hay uno que precisa compartir: siempre les dijo -a sus hijas e hijo- que el estudio era importante, porque los haría libres.

Libertad por los 7 presos políticos

La búsqueda por la libertad de los siete presos políticos ha sido denunciada por las mujeres –hijas, madres, hermanas, esposas e hijas– en diversos medios y encuentros.

Argelia comparte que todos estos años han sido difíciles, pero más el último, porque además son pretexto por la emergencia sanitaria el expediente fue rechazado por largos cinco meses, lo que impactó en retrasar la resolución de apelaciones además de haber denunciado varias veces la dilación por parte del Tribunal Superior de Justicia del estado de Oaxaca (TSJEO).

 

Todo esto ha conllevado que los siete presos, entre los que se encuentra Jaime Betanzos, continúen en prisión preventiva y sin sentencia por el presunto delito de homicidio en grado de tentativa, interpuesto por Elisa Zepeda Lagunas, ex presidenta municipal de Eloxochitlán, actual diputada local.

El 14 de diciembre de 2014 fue asesinado Manuel Zepeda Lagunas, hermano de Elisa Zepeda Lagunas e hijo de Manuel Zepeda –ex presidente municipal–. El caso se rastrea desde un mes antes, en ese año, cuando el padre de la diputada tomó el palacio municipal, el día que acabó su mandato. Fue acusado del desvío de 20 millones 500 pesos durante su gestión.

En tanto, la Asamblea Comunitaria realizó elecciones para la elección de autoridades, pero ese 14 de diciembre que se suscitó la trifulca de Eloxochitlán, personas armadas realizaron un tiroteo. Ese día la diputada y su madre fueron golpeadas y su hermano resultó muerto.

Luego, la diputada impulsó una persecución en contra de integrantes de la Asamblea Comunitaria de Eloxochitlán, tal como han denunciado las mujeres de Eloxochitlán. En el camino jurídico, tal como dijo Argelia a Once Noticias, en este último año fue una pesadilla porque:

 “ya nos tocaba libertad, resulta que casi empezábamos porque nos negaron todo con argumentos que se utilizaron hace 7 años sin recapitular los avances que había. Un retroceso que podemos atribuir a corrupción”.

Eso las llevó a plantarse en el CJF: “Lo que quedaba era la huelga o el plantón. Ir a un lugar para ser visibles. Las mujeres podíamos correr menos riesgo y persecución o sentir menos la parte que acusa. Somos las escogidas, tuvimos que evaluar quién tenía disposición”, relató Argelia.

Fue así que se lanzaron al ruedo tres mujeres (Carmen, Bertha y Argelia), a las que luego se sumaron familiares y otras mujeres. En algún momento han sumado hasta 26 mujeres en el plantón,  que se van turnando para cuidarlo.

Para Argelia, antes de plantarse sobre Insurgentes, frente la Judicatura Federal, era impensable participar en alguna marcha, menos en un plantón. Cuando su padre fue detenido y víctima de la fabricación de delitos, ella se refugió en su religión, pero también decidió impulsar la lucha, porque para ella, las injusticias no merecen aplausos ni omisión, ni silencio, merece acción, confrontación y rebelión.

“No me siento mal si alguien me dice que estoy mal. Esto es lo necesario”, enfatiza.

Esta lucha, además ha detonado que las mujeres de su pueblo participen en las acciones públicas, “ahora son las primeras que hablan, protestan, es admirable y algo nuevo. Las  luchas o ideas que se sembraron en el pasado están dando frutos en las mujeres y se multiplican”, comparte orgullosa la abogada.

Y pese a los impactos negativos –principalmente económicos y en la estructura familiar– que ha traído la prisión de los 7, las mujeres también han encontrado un espacio que les ha detonado nuevas formas de relacionarse, conducirse y expresarse.

Y aunque esta lucha por la libertad no ha sido sencilla, su padre les enseñó que claudicar jamás sería la opción.

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