Reportajes especiales

¿Cómo cambiar nuestra vida a modo “ahorrador de energía”?

En la voz de... Sergio A. Gamboa

Es frecuente leer o escuchar información acerca de tener un mundo sostenible, pero pocos entendemos o sabemos a qué se refiere este término. Mucho menos nos ocupamos en sentar las bases para lograrlo. Las siguientes líneas pueden ayudar a empezar a tomar acciones.

Un mundo sostenible implica que los humanos podamos satisfacer nuestras necesidades actuales, sin afectar los recursos de las futuras generaciones. Esto se puede lograr manteniendo un equilibrio entre el crecimiento económico, el cuidado del medio ambiente y el bienestar social.

La población mundial está creciendo a un ritmo muy acelerado, y con ella también se incrementa la demanda de uso de energía eléctrica, la cual utilizamos los mexicanos en todos los aspectos de la vida, en el trabajo, la escuela, el transporte, la diversión, etc. En el 2020, el consumo de energía en México fue de 258 millones de kWh, produciendo 119,000 toneladas equivalentes de CO2. En ese año, el consumo anual de energía eléctrica por habitante fue de unos 1,986 kWh. Esto representa una cantidad muy grande de energía consumida, y una cantidad impresionante de contaminantes producidos.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares Estacional, 2020 (ENIGH), en el 2020, el 5.1% de los gastos mensuales en un hogar mexicano correspondieron sólo al consumo de electricidad. Si lo trasladamos al gasto mensual, entre electricidad y combustible para un hogar promedio, se requieren aproximadamente $507 pesos para cubrir estos compromisos.

Durante la crisis sanitaria que vivimos en México por el COVID-19, la mayoría de los hogares mexicanos incrementó considerablemente el uso de energía eléctrica, reflejándose inmediatamente en la facturación eléctrica. Actualmente, ya estamos regresando poco a poco a la “normalidad”. Es el momento de adquirir nuevos hábitos, que nos permitan llegar a ser un mundo sostenible. Para ello, tenemos que dejar atrás viejas prácticas y aprender a cuidar los recursos que tenemos. En relación con la energía eléctrica, los siguientes consejos nos ayudarán a ser mejores ciudadanos y podremos ser parte del selecto grupo de individuos capaces de entrar en modo de “ahorro de energía”.

  • Empecemos por aprovechar más la luz y el calor natural. Somos un país privilegiado por su ubicación geográfica. El 85% del territorio mexicano tiene las condiciones óptimas de radiación solar. Lo anterior posiciona a México como uno de los 15 países más importantes en generación de energía fotovoltaica.
  • Intentemos apagar las luces de las habitaciones cuando no estemos en ellas, así como sustituir nuestras lámparas por lámparas ahorradoras o del tipo LED.
  • No se descomponen los dispositivos eléctricos y electrónicos si los desconectamos cuando no los estemos usando. El modo “Stand-by” representa aproximadamente el 10% del consumo total de los electrodomésticos, es por ello que se le conoce como el vampiro de la electricidad.
  • De ser posible, abramos lo menos posible la puerta del refrigerador, porque es uno de los aparatos electrodomésticos que más consume energía eléctrica.
  • Por lo contrario, el horno de microondas consume menos energía que un horno de gas, y produce menor contaminación que una estufa de gas. Así que, si sólo requerimos calentar la comida, el microondas es una excelente opción.

Como se observa, no necesitamos grandes acciones para lograr tener un mundo sostenible. Nuestros hijos las futuras generaciones nos agradecerán por haber realizado estas simples acciones. La recomendación es que podemos cambiar hábitos para que ahorremos energía. Apostemos por la responsabilidad social. Todos nos necesitamos y todos vivimos en este mundo.

***Sergio A. Gamboa, doctor en Ciencias Químicas en la Facultad de Química de la UNAM, e investigador del Instituto de Energías Renovables. sags@ier.unam.mx

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