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Comunidades indígenas de Puebla mantienen protesta por falta de agua y contaminación

Alrededor de 60 personas, originarias de 16 comunidades indígenas nahuas de Puebla, mantienen un plantón frente a Palacio Nacional. Su demanda es por el acceso al agua. Aseguran que, además, la única fuente potable está contaminada por la presencia de minerales como plomo y aluminio.

Fue el pasado 20  de junio que un grupo de mujeres y hombres, y una comisión representada por  el Tlamatini-Chika’uke (Consejo de los mayores), provenientes de la región Uaxcalo’ua’kan en la Sierra Oriental, ubicado en Puebla y muy cerca de los límites con Veracruz, se plantaron en Ciudad de México, para solicitar la intervención de autoridades federales en la resolución de sus problemáticas.

Algunas comunidades que conforman a esta región son Cuaotipan, Iczotla, Axocopatla y Texispetl, entre otras.

Este plantón llamó la atención el pasado 16 de julio, durante el concierto de la Maldita Vecindad, en la plaza del Zócalo de Ciudad de México. En medio de la masividad, desde las alturas, se observaban las carpas como una pequeña mancha color azul sobre la plancha gris. Uno de los miembros del plantón sostuvo una charla con medios de comunicación, quien señaló que sus demandas no han sido atendidas.

Problemáticas

La mayoría de las personas que sostienen el plantón son mujeres y hombres que se dedican al campo. Sus manos desgastadas no mienten. Hay algunos adolescentes, niños y niñas, que juegan mientras los adultos realizan una ofrenda a los cuatro puntos cardinales. En ella ponen mazorcas y encienden copal sobre el suelo. 

En entrevista con Once Noticias, algunos miembros de las comunidades explican el significado de la ofrenda y llevan hasta la mesa en la que nos reunimos una de las lonas que explica la situación. Está impresa en náhuatl y en ella piden agua limpia.

En otra lona que cargan y que sostienen al menos tres personas, señalan que es de relevancia porque en ella se observa la presencia de los metales pesados como aluminio y plomo.

En ella están impresos los resultados de un análisis que se hizo en 2014, para la comunidad de Huaxcalteca sobre el Río Tilapa de la captación de Jesús María Acatla, que abastece el Sistema Múltiple de Agua Potable de Huaxcaleca y sus comunidades. 

En esta lona se observa  un resultado que llama la atención dispuesto en una nota al final de la tabla:

El agua del río Tilapa de la capacitación de la que se abastece el Sistema Múltiple de Agua Potable de Huaxcaleca y sus comunidades no cumple con la NOM-127-SSA1-1994, por lo tanto no es apta para uso y consumo humano.

Han sostenido diversas reuniones, primero con Miguel Barbosa Huerta, gobernador de Puebla (el 27 de mayo) y luego con la Comisión Nacional del Agua (Conagua), el pasado 20 de junio. Según la minuta de la Comisión se señaló que este organismo visitaría una fuente propuesta para dictaminar la viabilidad de generar un proyecto ejecutivo en Tlachichuca.

“El acuerdo era que fueran los ingenieros de Conagua de Puebla, para realizar un recorrido y ubicar un manantial nuevo y no quisieron ir los ingenieros”, señaló Álvaro Garrido quien coordina y representa a las comunidades.

Demandas añejas

Pero su demanda no es reciente, tal como recuerda Garrido. En el año 2000, el gobierno de Puebla habilitó el Sistema Múltiple de Agua Potable de Huaxcaleca y sus comunidades. Se habilitó para captar, conducir y distribuir el agua, con una vida útil de máximo 10 años, sin embargo, las comunidades sostienen que no realizaron estudios y análisis para verificar el estado del agua.

Entre 2003 y 2006, aseguraron, el gobierno municipal y estatal les arrebató el sistema de agua y lo tomaron miembros del Partido Revolucionario institucional (PRI). En esos años, recordaron, encarcelaron a seis personas.

De acuerdo a diversos medios, una de las comunidades afectadas es Huaxcaleca, ubicada en el municipio de Chichiquila, reconocida porque prevalece una lucha por el control del sistema de agua potable, entre autoridades municipales y estatales, y campesinos.

En este lugar, en octubre de 2006, se dio un evento que marcó la memoria de los pobladores: la policía municipal los atacó y los despojaron del sistema de agua potable. Con esto se rompió el acuerdo que hizo el ayuntamiento, en el año 2000, para reconocer que los comités comunitarios de la Unidad Nacional Anáhuac (UNA, conformada por campesinos) dirigieran la operación y administración del agua potable.

En este año, el pasado 21 de mayo, “Raymundo Sedas entregó las llaves del sistema de agua a un grupo de vecinos que le reclamaban la falta de agua desde hacía tres meses”, señalaron en un comunicado que entregaron los miembros del plantón al medio.

Es así que piden atención por parte de las autoridades federales para que se busque otras fuentes de abastecimiento, desde las faldas del volcán Citlaltépetl (Pico de Orizaba) con nuevas líneas de distribución para las comunidades. Además de un sistema de captación de lluvia para que las comunidades lo utilicen en tiempos de sequía.

Las demandas no se limitan al agua

Las demandas, sin embargo, no se limitan al problema del agua. Las personas que permanecen en el plantón sostienen otras problemáticas, por ejemplo, la necesidad de un Hospital General Regional, dado que el más cercano es el Hospital General de Puebla y está a cuatro horas “hay uno en Quimixtlán, pero es un elefante blanco, no hay nada. Si uno está enfermo no aguanta tanto tiempo, no hay con qué comprar el medicamento y el transporte es caro”, sostiene una de las pobladoras a Once Noticias.

Garrido señala que hay muchas problemáticas que quejan a las comunidades de esta región, en las que sobresale la pobreza y olvido por parte de diversos gobiernos. Expresa que prevalece el colonialismo por parte de las autoridades municipales, por lo que piden autonomía y reconocimiento como poblaciones indígenas.

Otras problemáticas que enfrentan es la falta de empleo, la tala inmoderada y falta de protección a sus montañas de niebla, expresa Garrido.

Y aunque subrayan que han sido canalizados a las diversas dependencias e instituciones, como el INPI y Conagua, no han logrado obtener una respuesta concisa que resuelva sus peticiones. 

Las mujeres, mientras charlábamos, se reunieron alrededor de nosotros. Todas se dispusieron a tomar los bastones de mando realizados con madera, pintura y listones, cuyo simbolismo es el compromiso y el vínculo de un gobernante con su pueblo, y un pequeño Kuahuapan, “un palo de agua que se junta ahí”. Este es un regalo al Presidente Andrés Manuel López Obrador “era para él, pero nomás no se deja ver”, expresa Marcelina González.

María Feliciana Hernández Castillo, otra de las mujeres mayores que están en el plantón expresó al medio que “aquí estamos y sufrimos cuando llueve. Aquí estamos desde hace un mes. El presidente se comprometió. Queremos nuestra agua y queremos limpia. No queremos lo que está contaminado. Ni siquiera nos vienen a decir que ‘sí, espérate, mañana’. Queremos una respuesta buena”.

La demanda principal, externaron, es tener agua para consumo humano, ya que han tenido que buscar abastecerse en pequeños pozos, pero que han sido hostigados por parte de autoridades municipales.

También piden el cese a la violencia, represión e intimidación, criminalización y persecución por parte del gobierno municipal de Chichiquila y del gobierno estatal de Puebla.

“Queremos llevar buenas noticias para nuestras familias. Queremos que nos atienda el presidente. Nos están discriminando mucho. No estamos lejos y no nos hacen caso. Nos enfermamos con el agua. Nos da comezón cuando nos bañamos. Nos íbamos a una hora y hora media para lavar la ropa, imagínese los uniformes o bañarse. La poca agua que hay queremos agua limpia”, concluyó Petra García, en el mismo tenor que el resto de sus compañeras y compañeros que pernoctan frente a Palacio Nacional.

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