Cuba se encuentra en ruta para la aprobación del matrimonio entre personas del mismo sexo. De ser avalado se sumaría como el noveno país en América Latina que reconoce este derecho, una deuda pendiente con la comunidad LGBTTIQ+ en la isla.
A nivel mundial son poco más de 30 países en cuya legislación se permite el matrimonio entre personas del mismo sexo.
En América Latina, sólo 8 países lo permiten: Argentina (2010), Brasil (2013), Uruguay (2013), Colombia (2016), Ecuador (2019), Costa Rica (2020) Puerto Rico (2016) y en México, es legal en 23 entidades. También se suman algunos países del Caribe como Guadalupe, Martinica, San Martín, San Bartolomé y Guyana Francesa (2013); Bonaire, Saba y San Eustaquio (2012).
En lo que respecta a la adopción conjunta por parejas del mismo sexo sólo se permite en cinco países de América Latina: Argentina y Brasil (2010), Colombia (2015), Costa Rica (2020) y Uruguay (2009, 2013). En México, por ejemplo, no existe una ley federal explícita que permita la adopción conjunta por parejas del mismo sexo, aunque estaría disponible en las entidades que reconocen el matrimonio igualitario. Son 9 entidades las que reconocen la adopción, según datos del informe “Homofobia de Estado, un informe de ILGA World”.
No obstante, en Cuba no existe todavía el reconocimiento legal para las uniones entre personas del mismo sexo ni el reconocimiento para la adopción homoparental. En 2018, con la reforma constitucional, que derivó en una nueva Carta Magna un año después, se incluyó la propuesta de este reconocimiento, sin embargo, fue eliminado con el argumento de que sería incorporado en la modificación del Código de Familia sometido a consulta popular.
Desde entonces saltó a la vista un tema que ha sido controvertido para los grupos conservadores de la isla. Aunque desde 2019 la isla proscribió en su Constitución, a través del Artículo 42, la discriminación por razones de orientación sexual e identidad de género. Su Código Penal reconoce como delito la discriminación por los mismos motivos. Sin embargo, no se ha reconocido la legalidad del matrimonio igualitario.
Un poco de Historia
En la isla la homosexualidad fue perseguida y criminalizada después de la revolución. La homofobia fue parte del proyecto político en cuyas ideas se sustentó una idea revolucionaria en la que los hombres homosexuales, principalmente, se consideraban enemigos ubérrimos de la patria. Su delito estaba equiparado a la disidencia política.
La hostilidad hacia dicha comunidad se expresó en persecución, redadas masivas, apenas unos años después de la Revolución, y un Código Penal que los consideraba delincuentes. Se detenían a “prostitutas, testigos de Jehová, pederastas y pájaros (homosexuales)” eran llevados y llevadas a Unidades Militares de Ayuda a la Producción (UMAP), cuyos espacios funcionaban como campos de trabajo forzado.
El objetivo de estos centros fue rehabilitar y volverlos “miembros productivos de la sociedad en línea con la ideología revolucionaria”, tal como afirma Frances Negron en su ensayo “Mariela Castro, los homosexuales y la política cubana”.
Entre 1965 y 1966 mediante un aviso falso se “recogieron” a jóvenes para internarlos en las UMAP: fueron convocadas a un servicio militar obligatorio (falso) y otros fueron detenidas en espacios públicos.
Estos campos funcionaron de 1965 a 1968. Aunque no hay una cifra exacta de cuántos campos se establecieron algunas investigaciones ubicaron 44 distribuidas en Camagüey, Las Tunas y Ciego de Ávila. Además se identificaron a 35 mil personas reclusas.
Se conoce que posterior a la revolución las personas homosexuales padecieron del insilio, tal fueron los casos de autores cubanos homosexuales como Virgilio Piñera o Lezama Lima, quienes experimentaron esa condición contraria al exilio: quedar inmóvil en el mismo sitio, abyecto, perseguido, censurado, desterrado sin salir del enorme lagarto verde, como lo definía Nicolás Guillén. Muchos otros optaron por el exilio, como Reinaldo Arenas.
Hacia los setenta y ochenta, el Código Penal se modificó y dejó de considerar a las personas homosexuales delincuentes. No obstante, fue desde el sector cultural que se presentaron cambios significativos que tendrían un impacto social y, posteriormente, un impacto político.
Por ejemplo, comenzaron a publicarse autores que hasta entonces estaban prohibidos, como Piñera. Frances Negrón menciona que también fue relevante el estreno del largometraje ‘Fresa y Chocolate’ (1993) una película nominada al Óscar en 1994 y ganadora del Goya, en 1995, de temática LGBT.
La diversidad sexual en el siglo XXI
En 2008, bajó el régimen de Raúl, la diversidad sexual se puso sobre la mesa con las celebraciones del Día Mundial contra la Homofobia, impulsada por Mariela Castro Espín, hija del expresidente, quien desde 2000 dirige el Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex ).
Dicha celebración fue considerada importante porque “fue la primera vez en la historia posrevolucionaria que instituciones estatales patrocinaron un encuentro para reconocer la diversidad sexual”, tal como enfatizó Negrón.
En ese mismo año el Ministerio de Salud aprobó, mediante una resolución, la permisividad para operaciones de cambio de sexo para personas transexuales. Sólo en 1988 se había hecho una operación de este tipo.
El Cenesex ha jugado un papel sobresaliente para impulsar la visibilidad de la diversidad sexual en la isla, aunque Mariela ha sido una figura política controversial y criticada debido a sus posturas. En la actualidad existen diversas organizaciones en la isla que trabajan a favor de la diversidad sexual.
Rumbo a la aprobación del matrimonio igualitario
En diversas ocasiones el Estado cubano reconoció el error del proyecto revolucionario al criminalizar y estigmatizar a dicha comunidad. Se ha dado paso a una apertura legal que prohíbe y castiga la discriminación por motivos de identidad de género y de orientación sexual, aunque no se ha modificado el Código de las Familias, instituido desde 1975.
En este año se conformó la Comisión encargada de elaborar el proyecto del Código de las Familias integrada por diputadas, diputados, representantes de varias instituciones estatales, organizaciones civiles y representantes de la sociedad civil.
A más de 46 años de su promulgación, ya no es coherente con la diversidad familiar de la sociedad cubana. Además, es imprescindible dotarnos de una legislación en esta materia que refleje la realidad existente en nuestra cotidianidad”, se lee en un artículo de CubaDebate.
La nueva versión deberá ser sometida a la Asamblea Nacional del Poder Popular para después pasar por consulta popular. Entre los aspectos que sobresalen de este anteproyecto resalta el matrimonio igualitario y la adopción homoparental.
El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, ha expresado en diversas ocasiones su apoyo para aprobar el matrimonio igualitario. Por otro lado, las iglesias evangélicas se han opuesto a dicha iniciativa.
Este año se llevará a cabo la discusión de tal modificación, aunque todavía no hay una fecha concreta (según algunos medios afirman que será en diciembre) por lo que se han emprendido diversas campañas con el objetivo de informar y sensibilizar sobre los derechos de las personas del mismo sexo. Tal es el caso de la campaña virtual #IgualADos ‘Dos iguales también hacen pareja’ cuyo objetivo es reunir firmas a favor del matrimonio igualitario en la isla.
Con dicha campaña se busca combatir la homofobia y discriminación en la isla, así como informar y sensibilizar a la población. Hasta ahora se han reunido más de 9 mil firmas.