Reportajes especiales

“Debe haber una visión más abierta a la diversidad en ambientes laborales”: Dania Gutiérrez Ruiz

La investigadora Dania Gutiérrez Ruiz conversó con Once Noticias sobre su camino para descubrirse como una mujer transgénero

Con el propósito de remarcar el valor de vida de manera abierta, sin ningún tipo de prejuicio ni dejar de reconocer la constante lucha de las personas trans, en un espacio donde han sido pioneras, hoy, 31 de marzo se celebra en el mundo el Día Internacional de la Visibilidad Trans.

Al respecto, Flavia Piovesan, Relatora sobre los Derechos de las personas LGBTIQ+, diría en 2018:

“Es de gran urgencia que los Estados avancen con la protección integral de los derechos de las personas trans y de género diverso, y enfrenten la discriminación basada en la orientación sexual, identidad de género real o percibida y la diversidad corporal, que afronta a su derecho de existir como seres humanos”.

Dania, más allá de la ciencia

Once Noticias platicó con Dania Gutiérrez Ruiz, mujer transgénero, quien es Activista LGBTIQ+. Pero el currículum de Dania va más allá y ese punto la hace resaltar por encima de los demás. Ella es investigadora principal del Laboratorio de Procesamiento de Señales Biomédicas en Cinvestav, Unidad Monterrey. En su hoja de vida dice:

“Dedico mi vida profesional a la investigación en el área de procesamiento estadístico de señales biomédicas, con especial interés en señales de actividad cerebral. Como mujer transgénero, estoy comprometida con la lucha por los derechos de la comunidad LGBTIQ+, por ello soy activista”.

Dania es de trato afable y segura de sí misma. Es fan de U2 y admira el trabajo de la actriz francesa Juliette Binoche; si de gustos culinarios se trata, ella se inclina por el mole verde y una buena taza de café para iniciar su cotidianeidad, “necesito una buena dosis de cafeína para iniciar mis labores”, comenta sonriente.

“Lo trascendental en la vida es la ciencia y lo incidental es ser una mujer transgénero”.  

“Algo no concordaba”

Dania relata cómo fue parte de su infancia y en qué momento tuvo la certeza de que ‘algo’ no estaba bien con su forma de sentir y ser, con el estatus que la sociedad le había impuesto al nacer.

“Desde muy pequeña, me entendí como alguien que no concordaba con lo que la sociedad me había asignado. Me tomó mucho tiempo descubrirme como una mujer transgénero, fue un proceso que afortunadamente recibí acompañamiento durante el tiempo que estudié en el extranjero (en la Universidad de Illinois en Chicago)”, comenta.

Por ello, resalta, suelo decir que mi ida a Estados Unidos fue como trabajar en paralelo: en mi preparación académica y asuntos personales de descubrirme como la mujer que ahora soy.

La investigadora narra que su infancia fue como la de cualquier niño varón, además de muy feliz.

Fue al llegar a la adolescencia cuando sintió discordancia y resentimiento personal por no sentirse a gusto. Es ahí, cuando tiene la necesidad de saber qué estaba ocurriendo.

“En mi época no había los recursos de que todo lo encontramos en Internet. Afortunadamente lo viví en Estados Unidos, en un ambiente académico en donde hay recursos gratuitos, por parte de la Universidad como el hecho de tener acceso a un sicólogo que me ayudara entender lo que vivía”, recuerda.

Dania detalla que la Universidad de Illinois cuenta con un departamento en estudios de género muy reconocido. Y fue ahí que conoció a mucha gente que le ayudó a entender que lo que estaba viviendo era una ‘discordancia de género’; de esa forma, “poco a poco me fui construyendo en la mujer transgénero que ahora soy”.

Es así como inicia su proceso de transición por el año 2000. No obstante, es hasta 2009 cuando ya realiza la transición social y se da a conocer a la sociedad como la doctora Dania Gutiérrez.

Ella ha tenido el apoyo necesario, incluso, aunque ha sido complejo para su familia.

“Mis papás hicieron un buen trabajo en formar a mis hermanas y a mí como personas independientes. Nos dieron las herramientas para enfrentarnos a las adversidades, pero son personas tradicionalistas y les ha sido difícil entender decisiones que he tomado. A la fecha, hay rispideces en nuestro trato familiar, pero en general, sí he tenido apoyo”, indica.

Dania tiene una relación sentimental de casi tres años, con una chica, quien se reconoce como mujer lesbiana.

Y precisamente, por haber tenido una preparación académica de privilegio, dice no considerarse representativa de la mayoría de las personas trans.

“Mi posición me hace vivir ventajas que no han sido fáciles de obtener; he tenido que trabajar duro para probarme, quizá más que el resto de mis colegas”.

No obstante, a lo largo de casi 16 años como investigadora en el Cinvestav, asegura que ha sido “arropada” y ha tenido la suerte de formar muchos científicos. Por ello, uno de sus anhelos a nivel profesional es, “seguir progresando en el desarrollo de mis investigaciones e ir escalando en el área académica”.

Y de ¿cómo ve el papel de la mujer en la actualidad? ¿Cree que los gobiernos o autoridades están dando más oportunidades a dicho sector? Ella cree que, aunque ha habido avances, falta camino por recorrer.

“Yo diría que hay mucho por trabajar, diría que, quienes han alcanzado puestos de liderazgo, han tenido que sacrificar mucho y son esfuerzos aislados; creo que debe haber una visión más abierta a la diversidad y equidad de género en los ambientes laborales”.

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