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Derecho a la identidad trans y a vidas vivibles no sólo es cosa de personas adultas

El tema de las infancias y adolescencias trans ha ido ganando terreno. Su visibilización ha sido mayor, aunque todavía queda un largo camino para que existan cambios sociales y culturales que garanticen su derecho a vivir una vida libre de discriminaciones y violencia, y que armonicen con reconocimiento el ejercicio de sus derechos políticos en nuestro país.

De acuerdo con el Consejo Nacional de Población (Conapo), de los 6.8 millones de adolescentes -13 y 14 años-, que viven en México, entre 1.2% y 2.7% tienen una identidad de género distinta a la asignada al nacer, es decir, aproximadamente de 81 mil a 183 mil adolescentes.

Hasta ahora son 19 entidades en las que se han adoptado reformas a nivel local para el reconocimiento y protección de las personas trans, al elegir cambiar de identidad sexo-genérica, conocidas bajo la Ley de Identidad de Género y Ley Agnes. Estas, sin embargo, funcionan a reserva del marco normativo de cada entidad.

El reconocimiento de la identidad de género autopercibida es parte de los derechos humanos y está respaldado por tratados internacionales.

Por ejemplo, sólo por mencionar unos cuantos, los Principios de Yogyakarta (2006) refiere a la protección de los derechos humanos de las personas de la comunidad LGBTIQ+ e incluye a las personas trans. También está la Convención Interamericana contra Toda Forma de  Discriminación e Intolerancia. En 2018, la Organización Mundial de la Salud (OMS) sacó de la lista de enfermedades mentales a la transexualidad.

No obstante, con respecto a menores de edad, los marcos normativos que reconocen a las infancias y adolescencias trans son apenas recientes. Así también lo es la gama de derechos para garantizar vidas vivibles, como la educación y la salud, de estas poblaciones.

Once Noticias conversó con Tania Morales, directora de la asociación por las Infancias Transgénero AC, y con Oyuki Martínez, coordinadora comunitaria de Salud Integral para Personas Trans, para conocer los desafíos y pendientes que hay para las infancias y adolescencias trans.

El panorama político del reconocimiento

La primera entidad que adoptó una legislación que permitió el reconocimiento de la identidad de género autopercibida, por medio de un procedimiento administrativo, fue Ciudad de México, en 2015.

Empero, fue hasta 2020 que las entidades comenzaron a darse reformas sobre las infancias y adolescencias trans. Tania Morales compartió que la primera entidad en legislar sobre el tema fue Jalisco (2020) al modificar el reglamento del registro civil para reconocer el derecho a la identidad de infancias y adolescencias trans.

Hasta ahora, es la única que permite a las y los menores que no necesiten la presencia de tutores, para realizar este cambio administrativo. Tania reconoció que estos primeros cambios causaron un efecto domino que sumó a otras entidades.

En 2021, el Gobierno de Ciudad de México publicó una reforma que permite a adolescentes trans, a partir de los 12 años, cambiar su acta de nacimiento de acuerdo al género con el que se identifican.

Unos meses después, el Congreso de Oaxaca (2021) aprobó reformas en su código civil. Una cuestión que resaltó Tania es que la reforma señala que no hay límite de edad, pero en el ejercicio efectivo del derecho es a partir de 12 años, en el registro civil. En Morelos (2021) ocurrió algo parecido.

En el mismo año, Jalisco (2021) amplió el margen de edad para que adolescentes, niñas y niños realicen los cambios administrativos de identidad de género.

“En Puebla estaba la Ley Agnes, sin embargo, esa legislación no consideraba a menores, por lo que la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) pidió a la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) para que se incluyera a menores. En 2020, la SCJN hace la evaluación y en efecto era inconstitucional, porque discriminó a las personas trans por edad, es así que pidió legislar para menores y a partir de ese momento cualquier legislación debe considerar a menores de edad”, recordó Tania en la conversación con el medio.

Esta invalidación se publicó el 3 de marzo de 2022. Este año, también, durante los primeros meses, la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) emitió lineamientos para que los consulados reconozcan la identidad de género de las personas trans a cualquier edad. Con esto, las personas trans pueden acudir a cualquier consulado y embajada en el mundo para expedir su acta de nacimiento que valide el género con el que se identifican sin viajar a México y sin una edad mínima.

Al respecto la directora de la asociación por las Infancias Transgénero AC señaló que ya se tuvo el primer caso y fue en California: “es el caso de un niño de 7 años, quien hizo su trámite para acceder a sus documentos de identidad”, relató.

Salud de infancias y adolescencias trans: fundamental en sus derechos humanos

Uno de los desafíos que enfrentan las infancias y adolescencias es su acceso a la salud. El reconocimiento no sólo va de la mano con garantizar su acceso a los derechos políticos, sino también a la salud integral.

Oyuki Martínez señaló a Once Noticias que bajo la preocupación de reconocer a las personas trans en nuestro país y para responder a los llamados internacionales en materia de derechos humanos, como las recomendaciones que hizo la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) para adoptar el concepto de salud integral, se consolidó la apertura de la primera Clínica Gratuita para personas Trans en Ciudad de México, a finales del año pasado.

“En ella se trabaja bajo el enfoque comunitario con el objetivo de recoger las experiencias colectivas, para garantizar el acceso a la educación, trabajo, cultura, familia e identidad de género de las personas trans”, compartió.

Al conversar sobre la atención específica a las infancias y adolescencias dijo que la clínica también atiende a estas poblaciones.

Hasta el momento la Clínica Trans ha atendido a 17 menores de edad y una infancia de 5 años.

“El trabajo que se hace con ellos es el mismo que con adultas y adultos: pasan por el área de salud mental para acompañar los procesos de transición y posteriormente se vincula a endocrinología, para iniciar la transición médica. Al principio, en la apertura, la unidad no contaba con endocrinólogo y se les vinculaba con el Hospital Infantil de México Federico Gómez, pero desde mayo ya tenemos este servicio”, afirmó.

Una de las cuestiones que han observado es que los retos principales radican en dos cosas: el trabajo de acompañamiento comunitario, para que niñas, niños y adolescentes se sientan en confianza y en un ambiente empático, y el trabajo con las familias.

En esto segundo ha sido el mayor. Y es que consideran fundamental trabajar con las familias y todos sus integrantes, dado que son el núcleo principal, por lo que, afirma Oyuki Martínez que trabajan para deconstruir creencias, y trabajar con prejuicios y estigmas que se identifiquen:

“se atienden a infancias y adolescencia, pero el reto es con las familias. Trabajamos con ellas y ellos algunos temas, por ejemplo, saber dirigirse, de reconocimiento y respeto, los pronombres por los que quieren ser llamadas y  redes de apoyo. Ha dado buenos resultados”, señaló al medio.

Algunos pendientes a las infancias y adolescencias trans

Son muchos los pendientes para reconocer a las infancias y adolescencias trans, sin embargo, tanto Oyuki Martínez como Tania Morales reconocen que los decretos emitidos sobre la identidad de género de las infancias y adolescencias, ha sido un avance importante ya que están respaldados por leyes y tratados internacionales.

Tania enfatiza que en México se siguió el derecho internacional de los derechos humanos al aplicar la figura de control de convencionalidad, que dicta, además, su aplicación puntual en los tres poderes, ¿qué quiere decir?

“Quiere decir que la Jefa de Gobierno de la CDMX, el canciller y el gobernador de Jalisco aplicaron el control de convencionalidad. Es decir, utilizaron estos estándares de derechos humanos (reconocimiento de la identidad de género) y se aplicaron dentro de sus funciones. Significa que todas las personas y poderes tendrían que aplicarlo […] porque no sólo está en sus facultades sino que es su obligación”, señaló Tania Morales.

En cuanto a la vida escolar, la activista señaló que la educación es fundamental para garantizar que infancias y adolescencias tengan vidas vivibles. Sin embargo aún hay escuelas (públicas y privadas) que se niegan a reconocer la identidad de género de menores trans, porque no hay actas de nacimiento que lo respalden.

A nivel cultural enfatizó que también prevalece el desconocimiento de las vivencias de estas poblaciones trans. Reconoció que aún hay exclusión y discriminación, en una sociedad heteronormada, por ejemplo criticó que “las infancias y adolescencias trans no tienen representación  de sus experiencias ni en juegos, medios, cuentos, no se ve y las personas adultas tienden a desconocer el tema”.

Y es que los desafíos tienen diversas aristas, en una sociedad heteronormada, aunque ambas activistas están esperanzadas para que las infancias y adolescencias trans sean mayormente visibilizadas y accedan plenamente a tener vidas vivibles y se les garantice y reconozcan sus derechos humanos.

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