Salvador Allende ofreció un discurso recalcitrante en su visita a México, un año antes del golpe militar en Chile. Habló de socialismo y equidad social, cosa que para nada les hizo gracia a los sectores conservadores nacionales.
A 48 años del golpe Once Noticias recordó este momento y la visita de Allende a México.
11 de septiembre 1973. Chile
1:00 – El presidente constitucional de la República de Chile, el médico Salvador Allende, recibe noticias de que, las Fuerzas Armadas se han movilizado, desde el norte del país. Este evento preconiza el inicio de una nueva era económica a nivel global. Cuerpos del ejército nacional, se trasladaron del norte a la ciudad de Santiago, la capital.
4:30 – Inicia la “Operación Silencio”, maniobra diseñada para silenciar a múltiples radiodifusoras afines al gobierno de Unidad Popular, en la ciudad de Valparaíso, a unos 120 km de la capital chilena.
6:00 – El llamado “Plan A” inicia en Santiago. Coordinado entre Fuerzas Armadas, la Armada, la Fuerza Aérea y los Carabineros. El día anterior, de la ciudad de Valparaíso, había zarpado una escuadra que participaría en el ejercicio militar UNITAS XVI, una serie de maniobras navales que coordinaba el esfuerzo de varios países y coordinado por Estados Unidos. El ejercicio había iniciado en julio de ese año y concluiría el mes de diciembre. Ese mismo 10 de septiembre, el pretexto de posibles disturbios por el desafuero de dos legisladores, las Fuerzas Armadas de Chile, acuartelan múltiples unidades y comienza la coordinación con el cuerpo de Carabineros.
6:45 – Allende ha sido notificado de las movilizaciones de los cuerpos castrenses y busca comunicarse con los altos mandos sin éxito. A esa hora, la ciudad de Valparaíso ha sido ocupada ya por las Fuerzas Armadas, que han cortado toda la comunicación posible, salvo un teléfono: el de Luis Gutiérrez, prefecto de la ciudad. Esa línea permaneció viva para coordinar comunicaciones con los mandos centrales golpistas.
7:20 – El Presidente Allende arriba al Palacio de la Moneda, sede del Poder Ejecutivo en Chile para conocer la situación real de las diversas movilizaciones que las Fuerzas Armadas estaban ejecutando en el territorio nacional. La primer detención de un alto funcionario del gobierno electo había sido efectuada, el Secretario de Defensa, Orlando Letelier.
8:00 – El Almirante José Toribio Merino, quien había servido a bordo del USS Raleigh (CL-7) en el teatro de operaciones de Pacífico durante la Segunda Guerra Mundial, declara “Esto no es un golpe de Estado […] sólo se persigue el restablecimiento de un Estado de derecho acorde con las aspiraciones de todos los chilenos”.
8:40 – En declaraciones del teniente coronel Roberto Guillard, se proclama el golpe de Estado de manera oficial, donde se ordena al jefe del Ejecutivo a entregar su cargo y se instruye al pueblo chileno “a permanecer en sus casas a fin de evitar víctimas inocentes”.
8:50 – El presidente Allende responde que no abandonará su cargo y se mantiene firme. Sólo dos radiodifusoras continúan de pie: Radio Magallanes y Radio Corporación, que había sido adquirida por el Partido Socialista de Chile en 1971. Horas después el propio ejército ofreció un salvoconducto al presidente para que abandonara el país, el cuál fue rechazado. El ultimátum establecía que el Gobierno en funciones debía entregarse a las 11:00 horas, de no hacerlo, las Fuerzas Armadas utilizarían su potencial bélico.
10:30 – Allende, mediante un comunicado difundido por Radio Magallanes, emitió su último comunicado al pueblo chileno, cerrando con la frase que quedaría en la memoria: “Mucho más temprano que tarde, se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre para construir una sociedad mejor. ¡Viva Chile!, ¡viva el pueblo!, ¡vivan los trabajadores!”. Allende logra negociar una tregua de 10 minutos donde, sus altos funcionarios y sus familiares, evacúan el inmueble.
11:00-13:45 – Inició el ataque frontal a la Moneda. Múltiples cuerpos de la Fuerza Aérea bombardean el Palacio, a la vez que las fuerzas de infantería perpetraron haciendo un orificio en las paredes frontales. Osvaldo Puccio, Fernando Flores y Daniel Vergara salen de la Moneda para negociar las condiciones de rendición, que son rechazadas por el ejército y son apresados.
13:40 – “¡Allende no se rinde, mierda!”, cuentan que exclamó Salvador Allende antes de colocar un fusil ak-47, regalo de Fidel Castro, en su barbilla y disparar. Su cuerpo fue encontrado unos 20 minutos después por Javier Palacios, general.
Allende da paso al socialismo
Salvador Guillermo Allende Gossens asumió el cargo de Presidente de la República el 3 de noviembre de 1970. Su ascenso al poder estuvo marcado por tres intentos de alcanzar la Presidencia, (1952, 1958 y 1964) hasta que en su cuarto intento, con 36.63% del voto nacional llegó al Palacio de la Moneda.
El Gobierno de Allende, muy pronto fue relacionado con el comunismo. El contexto en que se desarrolla esta historia, es complejo en lo particular, pero simple en las generalidades. Luego de la aparente derrota del fascismo en Alemania e Italia, España se convirtió en el faro de las expresiones totalitaristas de derecha, mientras que la Unión Soviética estalinista hizo lo propio con las izquierdas.
En Nuestra América, el campo cultural estaba también polarizado: la Revolución Mexicana había dado paso a un Estado de Bienestar que fue criticado desde las cúpulas de la derecha mexicana, generando así expresiones sólidas del fascismo, que se solidificaron luego del final de la Guerra Cristera (1926-29), entre ellas, la formación de grupos paramilitares y de choque como los Tecos de la UdG, el llamado MURO y el Yunque. El resto de América Latina había dado un giro hacia la derecha, múltiples golpes de estado en diversas naciones habían empañado las pretensiones democráticas de estas naciones: en Paraguay con Stroessner, Colombia con Gustavo Rojas Pinilla o los múltiples golpes en Argentina durante las décadas del cincuenta, sesenta y la imposición de la Junta Militar de Videla, en 1976.
Así, el primer gobierno afín al socialismo (el propio Allende lo declara en una entrevista a Julio Scherer publicada el 1° de diciembre, un día antes del mítico discurso en la Universidad de Guadalajara) como Allende declaró:
“Mi gobierno no es un gobierno socialista: es un gobierno que se abre al socialismo… Pensamos asociarnos con empresas mixtas y dejar un amplio margen a la empresa privada, pequeña y a la mediana industrias”.
Chile fue el doloroso experimento con el que el nuevo orden económico nació. Este acontecimiento marcó el inicio no oficial de lo que se conocería como El Plan Cóndor, establecido en 1975, en una reunión realizada en Santiago de Chile que convocó Manuel Contreras (jefe de la Dirección de Inteligencia Nacional chilena) y donde participaron representantes de los líderes de los servicios de inteligencia militar de Argentina, Bolivia, Chile, Paraguay y Uruguay. Estos países, salvo Argentina, habían sido acosados por golpes militares desde 1954.
Ese año en Paraguay, Stroessner toma el poder; 1964 el presidente João Goulart en Brasil; 1971 Hugo Bánzer se afianza en el poder en Bolivia; 1973 en Uruguay es derrocado Juan María Bordaberry, y Allende en Chile en 1973, Jorge Rafael Videla asumió el control de la Junta Militar en Argentina.
Este plan estuvo diseñado y aplicado por quien fuera Secretario de Estado y Consejero de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Henry Kissinger.
Discurso de Allende en Guadalajara
El 2 de diciembre de 1972 Salvador Allende se presentó en la Universidad de Guadalajara (UAG) y dio uno de sus más importantes discursos en suelo extranjero. En el presiduim, destacó la presidencia del entonces presidente Luis Echeverría –autor intelectual de la masacre de Tlatelolco en 1968 y el posterior ejecutor del Halconazo en 1971– y altos funcionarios de la UAG.
Allende se había metido en la cueva de los Tecos, para hablar de socialismo y equidad social, cosa que para nada les hizo gracia a los sectores conservadores nacionales.
Unos meses antes, entre el 24 y 27 de agosto de ese mismo año, la Ciudad de México había acogido el VI Congreso Mundial Anticomunista (CMA). El evento había sido acordado en el año de 1967, en Manila, durante el V Congreso de la Liga Mundial Anticomunista.
Los Tecos de la UDG, consideraron que el CMA daría a su organización y a otras del mismo corte mexicanas (entre ellos sectores del PAN) una fuerza internacional para combatir a las fuerzas “claramente comunistas” que intentaban apoderarse del mundo, comandadas por la URSS y con la presencia en América Latina, luego de la victoria de Fidel Castro y su movimiento, la Liga 26 de Julio, en la isla de Cuba. La mesa estaba servida para el gran encontronazo ideológico.
El discurso de Allende rescató múltiples ideas. Las más destacadas fueron recogidas por el periodista mexicano Julio Scherer García en su libro Allende en llamas (2008).
El mandatario chileno siempre expresó la necesidad de la unión de los pueblos latinoamericanos en virtud de combatir al imperialismo, que él mismo definía como “la concentración del capital en los países industrializados que, alcanzando la fuerza del capital financiero, abandonan las inversiones en las metrópolis económicas, para hacerlo en nuestros países y, -por lo tanto, este capital que en su propia metrópoli tiene utilidades muy bajas-, adquiere grandes utilidades en nuestras tierras. Porque, además, muchas veces las negociaciones son entre las compañías que aquí trabajan y las compañías que son dueñas de ésta y que están más allá de nuestras fronteras”, como se puede escuchar en la versión estenográfica de su discurso.
Allende, defendió también la soberanía de los pueblos y señaló el yugo desde las metrópolis imperiales que implican las relaciones económicas de dependencia. Aceptó que su gobierno estaba dispuesto a “dialogar con quien sea, pero sobre la base del respeto a nuestra dignidad, a nuestros derechos, a nuestras leyes y a nuestra Constitución”.
Su discurso lo dedicó al pueblo mexicano, desde la figura del primer mandatario hasta el “más modesto de los compañeros estudiantes” y les convocó a luchar por la independencia económica y la pena soberanía de “nuestros pueblos”.